martes. 06.12.2022
LA NUEVA VIDA DE UN GRAN PROYECTO

La nueva cara de Cerezales

La flamante sede de la Fundación Antonino y Cinia completa su fisonomía y centra las obras en el interior Contará con un Aula de la Naturaleza centrada en el legado agrario tradicional
Actual reforma de las escuelas y exhibición de los bueyes. E. G./ FCAYC
Actual reforma de las escuelas y exhibición de los bueyes. E. G./ FCAYC

e. gancedo | león

Los tratan con tanto mimo que no los llaman ‘ganado’, no señor: los llaman staff-animal. Es por tanto otro tipo de personal que cumple tareas muy concretas en esta institución dedicada a la cultura y a la etnoeducación en el medio rural y que, además, las cumplen bien. Hablamos de las cabezas de pura raza parda leonesa que mantiene la Fundación Cerezales Antonino y Cinia, los bueyes Romero y Rogante, la vaca Bonita y el ternero Lindo.

Animales como los que durante milenios acompañaron el día a día de las gentes de estos montes y riberas en infinidad de labores y que hoy desempeñan la misión de mantener y exhibir esas actividades sobre todo ante las generaciones más mozas. Una suerte de granja-escuela que tendrá acogida y ampliación en las nuevas instalaciones que la fundación está ultimando a pocos metros de la actual sede, ubicada en las antiguas escuelas de Cerezales del Condado.

«El equipamiento se adaptará para, entre otros espacios, contar con uno dedicado a albergar a nuestro staff-animal, que hasta ahora se encuentra en un establo cedido por un vecino de Cerezales al que tenemos que agradecer mucho habernos dado la oportunidad de poder cuidarlos allí. Será nuestro Aula de la Naturaleza, y contará con espacios abiertos para darles la mejor atención posible», explicaron fuentes de la fundación. Y sí, cumplen muy bien su trabajo ya que, además de emplearlos en muestras de arada y otras labores, y acudir a eventos, el buey Rogante ganó en septiembre el primer premio de la Feria de Ganado de Puebla de Lillo.

Respecto a las nuevas instalaciones, un gran complejo compuesto de auditorio, salas de exposiciones, aulas, biblioteca y almacenes que ha costado casi cuatro millones de euros y que será sostenible y bioclimático, desde la entidad se transmitió que la obra «continúa al ritmo previsto». «Actualmente estamos acometiendo sobre todo labores técnicas en sótanos y salas de instalaciones, cableado, etc. —continuaron—. Se trata de una fase muy compleja y que requiere mucha meticulosidad ya que, como es conocido, se trata de un edificio que cumplirá múltiples funciones y con unas características poco habituales». Rematada su fisonomía externa, estará acabada este año y su apertura tendrá lugar a principios del 2017.

También la actual sede está siendo objeto estos días de reforma: unos trabajos encaminados, principalmente, «a igualar el sistema energético al que tendrán el resto de las instalaciones de la fundación, la geotermia, mucho más eficiente que la actual caldera de gasoil y que nos permitirá ahorrar en gastos dedicados a la calefacción», detallaron.

El Aula de la Naturaleza será uno de los puntales de la entidad y continuará las actividades de Hacendera Abierta, proyecto activo desde el 2014 en el que tres grupos de trabajo investigan, cada 15 días, sobre cómo aunar las nuevas tecnologías con los saberes tradicionales. Uno de los grupos ha desarrollado un sistema de riego automatizado para un huerto que cercaron con sebe viva (elaborada gracias a la ayuda de vecinos conocedores de la técnica que dibujó durante siglos el paisaje leonés anterior a las concentraciones parcelarias) mientras los otros se dedican a monitorización de abejas y diseño digital aplicado a explotaciones ganaderas.

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