jueves. 02.02.2023
Entrevista | crispín d'olot | trovador

«La televisión, ese -anticristo-, me ha dado más que ningún ente cultural»

El juglar leonés junto a Álex, el ganador

Va camino de ser un clásico en Internet, móviles, blackberrys y demás. Sobre todo con su insuperable El loro, el moro, el mico y el señor de Puerto Rico , además de otras canciones, romances y trabalenguas, Crispín d'Olot ha conseguido, además de un muy meritorio cuarto puesto en Tú sí que vales , el hecho de que su inventiva, agudeza y capacidad de improvisación sean conocidas en toda España.

-¿Cómo surgió la idea de acudir al programa?

-Creo que se remonta a mi participación en Crónicas marcianas , diez años atrás. Digo esto porque me llamaron directamente de la productora en julio del pasado año. Cuando se reunió el equipo del programa (que es de la misma productora, Gestmusic), y se planteó qué cosas originales podían traer a la nueva edición, alguien debió acordarse de aquel juglar enjuto y soñador que pasó por el programa de Sardá. Es fácil de entender si pensamos que a los cástings siempre suelen ir los mismos números de variedades y que el programa ha llegado a un punto en que la repetición de especialidades es evidente.

-¿Qué criterio siguió a la hora de elegir entre un repertorio tan extenso como el suyo?

-Fue asaz complicado. Puedo estar tres horas sobre un escenario, ininterrumpidamente, sin hacer que la intensidad del espectáculo decaiga. ¿Podría el resto de concursantes de Tú sí que vales hacer lo mismo? Sin embargo, el tiempo jugó en mi contra. Dos minutos, un minuto y medio, era todo lo que me daban para medirme con shows de fuerza, circo, danza... Y no son muchos los poemas y las canciones que duran tan poquito. De los que entraban en el tiempo, escogí los que más han gustado en los centros educativos en los que actúo: El loro, el moro, el mico y el señor de Puerto Rico , la reforma de la lengua española, etc. Digamos que el alumnado de las escuelas me sirvió de guía a la hora de decantarme por una u otra cosa.

-¿Cómo fue la fase previa? ¿Qué ambiente se respira en la grabación del programa?

-Tres veces pisé el plató y las tres fue diferente. La primera, la más espectacular. No conocía a nadie. Me sentía como un náufrago, como un cruzado en Jerusalén. Para más inri, al entrar en el camerino, no llevaba puesto mi jubón ni mis mallas. Estaba desorientado. Los niños corrían dando voces, los grupos de break giraban y saltaban, una pobre cortina dividía el espacio de los vestuarios en los que apenas cabían cuatro personas... ¡y éramos más de veinte, entre gallegos, andaluces, catalanes, y este leonés! Pero me puse mi jubón y todo cambió. Me sentí de nuevo Crispín d'Olot, el juglar solitario, inasequible al desaliento. Me grabaron un corto para emitir antes de mi actuación... en fin, que todo era genial e interminable. Once horas de espera y un frío terrible.

-¿Y el resto?

-Las demás no fueron tan intensas, al menos para mí. El número de concursantes disminuyó. Los nervios eran menores, ya conocíamos la rutina de grabación. Se pasó del diferido al directo, que también impone. Yo, con mi guitarra, canté y animé al personal todo lo que pude. El programa de la finalísima fue muy emocionante y entre nosotros reinaba un ambiente cordial y amistoso. Sabíamos que podía pasar cualquier cosa, como en efecto ocurrió: Paddy Jones y Nicko, que me arrebataron el primer puesto en la final, quedaron cuatro por debajo de mí en la superfinal. Pero el día más especial fue el primero. Al volver a mi casa, el correo electrónico estaba lleno de mensajes. Tenía tropecientasmil llamadas perdidas. Me emocionó todo.

-¿Con qué te quedas de esta experiencia?

-En primer lugar, con el apoyo de la gente. La Bañeza está revolucionada. Soy ciudadano del mundo pero nunca he negado mis orígenes leoneses. Además, conté con el apoyo de ciudades como Lugo, Tordesillas, Estella, lugares en los que me conocen y me quieren. También los alumnos, que han llenado de mensajes el You Tube donde colgaron mis vídeos, que entre todos alcanzan más de 70.000 reproducciones. En segundo lugar, que la televisión, el anticristo de la cultura, haya respaldado mi trabajo ante millones de espectadores, cosa que no puedo decir de ninguna entidad cultural. Y que me siento vivo. He vuelto a dar una vuelta de tuerca a mi oficio.

-¿Qué fue lo que más le llamó la atención de su paso por el programa?

-Es difícil. El mundo de la televisión no me parece interesante. Sus estrellas, su parafernalia, no me cautivan ni me hechizan, más bien me aburren, pero diré que Loles León me cayó muy bien, y que Christian Galvez me felicitó en el back stage y me dijo que tanto a él como al resto del equipo les había causado un honda impresión. Y los niños, Mariz, Eva, Lord, pues... eran eso, niños, y daba un poco de pena verlos inmersos en ese mundo de adultos, de ambiciones y desencantos.

«La televisión, ese -anticristo-, me ha dado más que ningún ente cultural»
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