martes. 16.08.2022
LA FRAGUA LITERARIA LEONESA | EPIGMENIO RODRÍGUEZ

«Las dos cosas de las que más se aprende son leer y viajar»

El narrador y cineasta Epigmenio Rodríguez, autor de ‘El color de las hayas’, está ahora centrado en su segunda novela, perteneciente a la trilogía De Infernis

Leonés de Taranilla, profesor y economista, consultor y cineasta, Epigmenio Rodríguez, que ha dedicado la mayor parte de su vida a la enseñanza, tanto en España como en el extranjero, se ha revelado como un magnífico narrador con El color de las hayas, su primera novela, recientemente publicada. Se trata ésta de una obra que formará parte de una trilogía titulada De Infernis, en clara referencia a la idea del «infierno de los vivos», que Italo Calvino desarrolla en Las ciudades invisibles, pues Epigmenio, o sea Epi, ya está con su segunda novela de esta trilogía, que tiene bastante avanzada «y seguramente estará lista a lo largo de este año», asegura él. El color de las hayas, ambientada en la montaña leonesa, es una «novela nostálgica de aire rural… con la fuerza de las grandes tragedias», tal como la definiera, de un modo atinado, con sus referencias a Ulises y su regreso a Ítaca, el profesor y narrador Paco Flecha, «de esas tragedias que han venido ocurriendo en el Mare Nostrum desde la noche de los tiempos —apostilla su autor—, y que han configurado lo que somos». Aunque Epi se considera un principiante en el mundo de la literatura, puesto que su obra no es muy extensa, nos ha ofrecido, aparte de su reciente novela, otros dos estupendos libros de viaje, León sin prisa I y León sin prisa II, en el que su creador plasma un viaje por nuestra tierra, «al encuentro, o el reencuentro, con el paisaje y el paisanaje de este León nuestro, que es al mismo tiempo uno y tantos». Una obra «heterodoxa», según la mayoría de quienes la han leído, máxime «desde los paradigmas de la literatura de viajes española e hispanoamericana», matiza Epi, que se reconoce en deuda con los escritores de viajes anglosajones, entre ellos George Borrow y La biblia en España, o Bill Bryson (su autor favorito, «no solo de viajes»), aunque también destaca al maestro Kapuscinski, y entre los leoneses, de obligada lectura, destaca dos obras: El río del olvido, de Julio Llamazares, y Donde las Hurdes se llaman Cabrera, de Ramón Carnicer.

Sus viajes y estancias en Centroamérica y África (como Consultor en Proyectos de Desarrollo), sus lecturas y el hecho de haber trabajado durante seis años, al frente del Instituto Español, en una ciudad tan cosmopolita y «universal» como Londres le han influido, de un modo esencial, en su modo de mirar y concebir el mundo, y por ende de escribir. «Yo también creo que las dos cosas de las que más se aprende son leer y viajar… mis viajes y estancias en Centroamérica y África, por otro lado, me han permitido el encuentro con el tercer mundo, sus carencias materiales y su riqueza humana». En todo caso, a Epi le parece fundamental que la estancia en el extranjero sea para trabajar, «o, al menos, que tenga un propósito, de manera que uno pueda integrarse en la ‘normalidad’, en el día a día, incluso en las rutinas (lo que los ingleses llaman to go native). Si eso no es posible —aclara— creo que uno debe esforzarse por ser un viajero, no un turista». Un viajero narrador (o narrador viajero), sabedor asimismo de la importancia que, en su niñez y aun en su juventud, tuvieron el campo, sobre todo, aunque también el trabajo en la mina, en la configuración de su personalidad. «Creo que el trabajo en el campo, como el de tantos niños de mi generación en el medio rural, ha sido fundamental a la hora de conformar el carácter, la capacidad para desenvolverse en situaciones duras y difíciles, para superarse en base al esfuerzo, para apreciar el valor de las cosas, incluso las más pequeñas».

Cineasta

Aparte de su faceta como narrador, Epi, que es un apasionado del cine, hizo su incursión en este mundo en 2007 con la realización de un cortometraje, Las becicletas, ambientado en la montaña leonesa, al igual que hiciera con El color de las hayas.

Las becicletas —curioso y sugerente título— le procuró grandes éxitos, pues esta obra, «modesta y pequeñita», fue premiada en diversos festivales, tanto nacionales, incluida la Seminci, como internacionales (véase, entre otros, el prestigioso festival de Cannes).

Recuerda que el proceso de este corto, desde la preproducción hasta la postproducción, fue una experiencia extraordinaria. «Y nos dio bastantes satisfacciones: presencia en festivales importantes, algunos premios, buenas críticas, buena acogida del público…». El gran problema del cine —reconoce su director— es que es muy caro, «prácticamente imposible para un outsider, y más en los tiempos que corren».

En estos momentos, Epi está con varios proyectos, que son «work in progress», si bien está centrado básicamente en la que será su segunda novela, perteneciente a la trilogía De Infernis, y ya ha comenzado a hacer anotaciones sobre la que sería su tercera novela. «En todo caso, parece prudente esperar a ver cómo es acogida esta primera», concluye este narrador y cineasta leonés.

«Las dos cosas de las que más se aprende son leer y viajar»
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