lunes 16/5/22
LA FRAGUA LITERARIA LEONESA. POR MANUEL CUENYA | RAQUEL LANSEROS

«Las lenguas son diferentes formas de realidad»

La poeta Raquel Lanseros, autora de ‘Diario de un destello’, está inmersa en la corrección de dos poemarios y la creación de una novela sobre la identidad

Aunque nacida en Jerez de la Frontera, Raquel Lanseros se siente leonesa, no sólo porque ha vivido una parte de su vida en esta ciudad, sino porque su obra poética está impregnada de paisajes humanos y geográficos leoneses.

«Machado dijo en una ocasión que las personas son de donde hayan estudiado el Bachillerato. Creo que al maestro no le faltaba razón a la hora de ponderar la adolescencia como la etapa vital en la que se fija de un modo certero la identidad de las personas y por lo tanto las pertenencias y los arraigos», aclara la autora de Diario de un destello, un libro por el que siente especial cariño porque supuso para ella un gozoso punto de inflexión.

Este poemario, que obtuvo hace ocho años el accésit del prestigioso Premio Adonáis, aparece ahora publicado, en una edición bilingüe, en la editorial francesa Les Éditions du Paquebot.

Raquel Lanseros es una leonesa universal porque ha tenido la inquietud de visitar y vivir en muchos lugares, «más al sur, más al norte, y de todos ellos he intentado absorber la cultura, la luz, las palabras, los sabores, las sensaciones. Creo que es una de los grandes factores de enriquecimiento de mi mirada sobre el mundo».

Licenciada en Filología Inglesa, profesora, políglota y gran viajera, Raquel Lanseros, a quien le encanta escribir y cuyos temas preferidos son la memoria, el amor, el tiempo, los sueños y las ensoñaciones —pues «forman parte privilegiada de los asuntos del alma, la materia poética por excelencia»—, tiene el don de la palabra, tanto oral como escrita, y es capaz de transmitir emociones intensas con su poesía, que es pura luz, como ella misma, porque su obra poética es fruto de una reflexión sobre el ser humano y el mundo, «a la vez que una búsqueda en las fuentes de la intuición, de la emoción y de la belleza de las palabras y sus connotaciones».

La autora de Los ojos de la niebla (Visor, 2008) y Croniria (Hiperión, 2009), dos de sus premiados poemarios, habla con fluidez varios idiomas, entre ellos inglés y francés, aparte del castellano, lo que le ha permitido viajar por todo el mundo además de reflexionar sobre el propio hecho lingüístico, «que me parece altamente enriquecedor para un escritor o cualquier persona cuyo instrumento de trabajo sea el lenguaje», apostilla ella, porque «las lenguas no son diferentes maneras de traducir la misma realidad —argumenta—, sino diferentes formas de realidad en sí mismas, algo así como ventanas que desde una misma casa nos enseñan una perspectiva diferente. Por no hablar de la fascinante historia que lleva aparejada cada palabra, cuyo recorrido en el tiempo es fascinante».

El viaje, en su caso, es un punto de arranque poético. «No en vano —explica— es una de las metáforas más poderosas de la propia vida, el enfrentamiento a lo desconocido, la toma de conciencia del propio yo a través del nosotros y la adopción final de parte de lo nuevo en nuestro corpus personal».

En todo caso, cualquier experiencia que tenga una persona influye en todos los demás órdenes de la vida, y los viajes y la escritura no son una excepción. En este sentido, viajar es —según la autora de La acacia roja—, importante para cultivarse, aunque no indispensable, y sobre todo «una de las actividades más enriquecedoras que existen, porque es una fuente de aprendizaje concentrado de otras culturas, lenguas, modos de vida, paisajes y costumbres».

Y lo mismo ocurre con la escritura, porque si bien uno puede escribir de modo espléndido sin haber viajado (al menos de un modo físico), el hecho de viajar te da otra dimensión de la realidad, te confronta, en definitiva, con otros mundos, con otras realidades, «concede una apertura que puede incidir de manera muy positiva en la mirada del escritor, y por lo tanto, en su escritura».

Traducciones

Su obra poética figura en numerosas antologías y publicaciones no sólo nacionales sino internacionales, sobre todo en países de Europa y América. Recientemente, ha publicado algunos de sus poemas en una antología, A las órdenes del viento, bajo el sello editorial Valparaíso. Y además ha sido traducida a varios idiomas, entre otros el turco, el hebreo o el francés, lo que la convierte en una poeta con una excelente proyección.

«Supongo que todo autor desea comunicarse con otras personas a través de su obra, para que ésta adquiera sentido pleno. Por eso siempre es motivo de alegría toda la difusión que pueda alcanzar, máxime si es fuera de las fronteras del propio país», dice entusiasmada la poeta.

En la actualidad, Raquel está inmersa en la corrección de dos libros de poesía que le han llevado siete y tres años de trabajo respectivamente. «Asimismo estoy escribiendo una novela sobre la identidad».

«Las lenguas son diferentes formas de realidad»
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