domingo 26.01.2020
Estudioso del cabreirés

«Las puertas viejas se 'pechan' o se 'trancan', pero las nuevas se cierran»

Este jovencísimo amante de la lengua leonesa ha reunido casi 2.000 palabras recogidas en su pueblo, La Baña, en un libro premiado en Asturias y que será publicado próximamente
«Las puertas viejas se 'pechan' o se 'trancan', pero las nuevas se cierran»
Para estudiar y hablar del leonés hay que disponer de grandes dosis de sensibilidad, respeto y conocimiento; condiciones todas ellas que reúne un joven cabreirés de tan sólo veinte años, Jonathan Rodríguez, autor de una compilación de casi 2.000 términos empleados comúnmente en La Baña -uno de los lugares en los que aún se emplea de forma diaria la lengua leonesa- y que acaba de ser premiado por la asturiana Academia de la Llingua, que lo publicará en su colección Prexeos dentro de unos meses. -¿Cómo fue su primer contacto con el dialecto cabreirés? -Yo nací en Barcelona, y a los ocho años mi familia se trasladó a La Baña, de donde es mi madre. Llegué al pueblo hablando catalán y castellano, y los otros niños, para chincharme, me hablaban en bañés, así que no tuve más remedio que aprenderlo. Después de cinco años en La Baña me fui a Astorga a estudiar, y allí tuve que acostumbrarme de nuevo al castellano. -¿La gente tiene conciencia de que emplea una lengua distinta del castellano? -En La Baña por lo menos sí; ya que se consideran diferentes a todo el resto de la comarca, aunque haya gente como mi padre, que es de Lugo, que dice que esto es una «mezcla de gallego y de no sé qué». A los profesores tampoco les gustaba, pero en el recreo y hasta en clase prácticamente todos hablábamos en bañés. -¿Cuándo empezó a recopilar e interesarse por las palabras? -Fue cuando estaba en la Residencia de Estudiantes de Astorga. Durante dos horas que teníamos libres, una prima mía y yo empezamos a reunir palabras del pueblo por puro gusto. Después ella lo dejó, pero yo continué hasta convertirme en el «recogedor de palabras oficial» de La Baña. La gente que me ve me por la calle hasta me para y me da nuevos términos. -¿Y cuántas tiene ahora? -La maqueta que mandé a la Academia se componía básicamente de léxico, unas 2.000 palabras; la mayoría relativas a la casa, los aperos, el campo... y como todo eso se está abandonando, pues las palabras también dejan de emplearse. -Algunas que le hayan llamado especialmente la atención... -Hay algunas muy interesantes, como catrapuesta , que significa excusa, o furiles , los cerdos pequeños, o las teniebres , unas canciones que se cantaban en Jueves Santo. Es curioso cómo la gente emplea su lengua sólo en ambientes familiares o ligados a objetos muy arraigados; así, en La Baña una puerta vieja se pecha o se tranca , pero una puerta nueva simplemente se cierra . Lo bueno es que aquí también se da un fenómeno inverso al de otros sitios: se toman términos tradicionales para designar los nuevos; yo he oído llamar al helicóptero enaspa , como a las devanaderas de lino antiguas, que tenían esa forma. -¿Qué diferencias ves entre el leonés de La Baña con el de otras zonas de Cabreira? -Hay cosas, como que dicen yía en vez de ye (es, del verbo ser), como por ejemplo: este rapaz yía guapu, o que omiten la 'r' de los infinitivos: cumé por comer. Para los de La Baña, el resto de Cabreira habla mal (risas), y además nunca se mezclan las lenguas: por ejemplo, los de Casayo (Orense), que vienen a trabajar a las canteras, hablan en gallego. Pero los de La Baña, siempre en cabreirés. -¿Qué se podría hacer para proteger y fomentar la lengua? -Lo primero sería hacer un diccionario completo de la Cabrera, Alta y Baja, que no lo hay, y después, que la gente tome conciencia de su idioma y que no lo considere un atraso, sino una riqueza. En Asturias me sorprendió la naturalidad con que la gente lo habla por la calle. En León creo que habría que poner clases optativas para que lo aprenda quien quiera. -Para acabar, dígame un refrán o un dicho típico bañés... -Me gusta mucho el que dice: 'Xuntóuse cun atupóuse y anduviénunse buscando', que es tanto como decir ¡vaya dos patas para un banco!

«Las puertas viejas se 'pechan' o se 'trancan', pero las nuevas se cierran»