viernes. 27.01.2023
Lázaro Carreter besa la mano de la ministra antes de presentar su libro
La escuela es la madre de cualquier batalla idiomática y lingüística y debe ser la mejor fábrica de buenos hablantes. Lo reiteró una decena de veces, por activa y por pasiva y en presencia de la ministra de Cultura y Educación, Pilar del Castillo, el filólogo y ex director de la Real Academia Española (RAE) Fernando Lázaro Carreter (Zaragoza, 1923). Presentaba en un abarrotado salón de actos de la Biblioteca Nacional El nuevo dardo en la palabra (Aguilar), libro en el que ha reunido sus certeros y críticos análisis sobre nuestras «patadas» al idioma y que está llamado a ser uno de los éxitos de la temporada editorial. Carreter lo pudo decir más alto, pero no más claro. Un buen hablante se forja en la escuela y es ahí donde se deben realizar todos los esfuerzos pedagógicos, institucionales y docentes para que se establezca un relación fructífera y crítica con el idioma. Es en la escuela donde ha de convertir al alumno en un buen lector, donde ha de estudiar, discutir, escuchar, y sobre todo dudar. El beneficio de la duda Y es que Lázaro Carreter hizo también una defensa de la duda tan encendida como la de la escuela. «Lo terrible es cuando una persona que tiene voz pública, sea un abogado, un político, un periodista o un profesor, crea que la mejor manera de decir es como lo ha dicho él, que no dude. Lo peor es no dudar. La duda es absolutamente necesaria en quien habla y escribe para el público. Si cada vez que pronuncias una palabra te preguntas si estás metiendo la pata, es bueno, demuestra que se tiene conciencia del idioma, y la clave, además de en la escuela, está en la creación de una conciencia crítica sobre lo que se habla». Quitó hierro a algunas alarmas ante el inextricable lenguaje de los adolescentes en los mensajes de los teléfonos móviles.

Lázaro Carreter: «La escuela ha de ser la mejor fábrica de buenos hablantes»
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