martes 26/1/21
Nuevos planes

La lentitud genial de los bueyes de Cerezales

La Fundación Antonino y Cinia ultima proyectos y ampliará nuevos servicios
Exteriores que rodean las instalaciones de la fundación ubicada en Cerezales del Condado. J. F. S.
Exteriores que rodean las instalaciones de la fundación ubicada en Cerezales del Condado. J. F. S.

El buey dormita con lentitud hipnotizante. Asemeja a un sabio. Es un día de invierno en León en esas mañanas que parece que tienen cara de sueño. Y ahí, en medio, la Fundación Cerezales Antonino y Cinia, como si se inventara recuerdos de un lugar en el que nunca se ha estado, empieza a ejercer su seducción. Cuando se repone uno de un clarísimo nivel cultural por encima de sus posibilidades, empieza el disfrute en la montaña en el corazón de Cerezales del Condado, sede de la fundación.Sólo con estar valdrían, como el buey, pero es que encima en este lugar no paran.

Fundada por Antonino Fernández en 2008, en el presente ejercicio encara varios frentes dirigidos a aumentar los servicios que ya propone y presta tanto a los vecinos como a los asistentes o participantes de la multitud de eventos que celebra. En estos días, sus responsables se encuentran ultimando la biblioteca que se encuentra en la parte superior de una de la naves, a la vez que se está trabajando en el que será nuevo salón de actos como auditorio para la programación de encuentros de todo tipo.

El centro trabaja en el nuevo salón de actos y las instalaciones de la bivlioteca

Se encuentra rápido ese hallazgo que funciona como sugerencia activa (se mira lo mismo y se ve distinto), de Campo/Contracampo, de José Pedro Croft, un escultor nada estático.

Pero sin solución de continuidad, la Fundación Cerezales Antonino y Cinia ya tiene otro plan que empieza a comunicar. Cuenta en un texto Alfredo Puente, del área curatorial de la fundación, que «para poder escuchar la afonía del recuerdo, siempre mutilado como señaló Sigmund Freud, cabe buscar un refugio entre las aristas calladas del olvido. Apunta Antonio Muñoz Molina que es ahí donde imagina a Juan Baraja, en esa fisura entre lo uno y lo otro: olvidado del tiempo entre luces y sombras, junto a una cámara, en penumbra, apostado a la espera». Y esa es la toma de contacto con Olvidados del tiempo, exposición fotográfica de Juan Baraja que llegará en marzo y sobre la que ya se trabaja.

Ciclos, programas educativos, la vida en arte son los temas de la Fundación, que encara así el año a su ritmo imparable.

La lentitud genial de los bueyes de Cerezales
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