viernes 13.12.2019

El León que fotografió Germán Gracia

Una exposición del pionero leonés de la fotografía muestra la ciudad y la gente de hace cien años

Más de 300 fotografías y postales de Germán Gracia se expondrán a partir de mañana en el Palacio de Don Gutierre. Pertenecen a la colección de José Luis García Maraña, un hombre que vive para la recuperación de las viejas imágenes y que cuenta en su colección con unos tres mil positivos originales pertenecientes a los pioneros de la fotografía en León. «Pero tengo un especial cariño por los trabajo de Germán, creo que fue un enorme fotógrafo que se adelantó a su tiempo y que demostró, con los escasos medios que en aquel momento contaba, que la fotografía también es un arte».

José Luis García lleva 25 años coleccionando fotografías. «Ha sido -dice- un trabajo lento, he tenido que asistir a muchas ferias de antigüedades, hablar con mucha gente que quería vender fotos interesantes y buscar en los sitios más insólitos. Las primeras postales de Germán Gracia me las regaló mi hermano y gracias ellas conocí como fue la ciudad a finales del siglo XIX y principios de XX. Creo que de todos los iniciadores de la fotografía en León, Germán Gracia fue el más completo. Los demás vivían muy centrados en su estudio, mientras que él salía a buscar imágenes inéditas que hoy nos dan una idea muy completa de la sociedad leonesa en su tiempo». Germán Gracia fue uno de los adelantados de la fotografía en León. Pintor que estudiara en el taller de José Estruch, maestro también de Sorolla, este singular artista alicantino llegó a León en 1887, instalando en la calle de San Marcelo, nº 17, (hoy Calle Ancha) su primer estudio, dedicado a la pintura y a la fotografía moderna. Posteriormente se trasladaría a un chalet del paseo de las Negrillas (hoy Ordoño II), donde se anunciaba como creador de fotografía artística de primer orden, pintura y taller de dorador. Durante los primeros años de su estancia en León trabajó en solitario. Pero después de 1910 comenzó a participar en el taller su hijo, Pepe Gracia, que en 1923 se independizó y puso su estudio de fotografía en el mismo Ordoño II, muy cercano al de su padre. Ninfa Gracia, nieta de Germán y conservadora del nombre de su abuela, no llegó a conocer al artista, pero recuerda que de él se decía que «era un hombre de fuerte personalidad y marcado temperamento artístico, que influyó notablemente en todo lo que posteriormente llegó a ser mi padre. Es muy difícil determinar a cuál de los dos pertenecen las fotografías de principios del XX, aunque hasta 1910 mi abuelo trabajó solo».

Fotógrafo de provincias. Como fotógrafo de una pequeña ciudad de provincias, Germán Gracia, fue uno de los más relevantes testigos de la actividad ciudadana. Por su estudio pasaban todos los protagonistas de bodas, bautizos y demás fiestas familiares. También realizó retratos de los artistas, intelectuales y autoridades de la ciudad. Y cuando se cansaba de trabajar en la oscuridad del estudio cogía su máquina fotográfica y se dedicaba a retratar los más hermosos rincones de la capital y la provincia. Fruto de este trabajo de campo es el gran número de postales que se realizaron gracias a sus fotografías, y que dan cumplida noticia de las arterias ciudadanas, del estado de los monumentos y de los habitantes de León, que en aquel tiempo vivían en la calle mucho más que ahora.

El León que fotografió Germán Gracia