martes. 31.01.2023
El personaje de su vida sería El Quijote y el más dramático el Rey Lear

El leonés Carmelo Gómez critica que el cine imita a la mala televisión

El actor de Sahagún anuncia que se dedicará al teatro de forma «periódica y permanente»
El actor leonés Carmelo Gómez imparte un curso en Granada
El actor Carmelo Gómez criticó que el cine español «está jugando a imitar la mala televisión», lo que consideró como una «burla» a la sociedad, ya que está convirtiendo al público en «una masa que refleja unos patrones televisivos permanentes para no tener que pensar». Gómez, que imparte en Granada un taller de verso a los alumnos del Centro de Estudios Escénicos de Andalucía, explicó que el cine español «se resiste a entrar en la palabra y en hacer que nuestro idioma resuene», ya que se dedica a crear personajes «de ficción y no pseudodocumentales». «Creo que el gran drama que tiene ahora el cine es que está remedando una realidad televisiva que no es natural», se lamentó Gómez, quien añadió que también existen «buenas películas españolas, con una narrativa maravillosa, tanto de lenguaje como cinematográfica, que transmiten el gran poder evocador del cine». El protagonista de películas como Días contados, Tierra o El perro del hortelano dijo que, en su opinión, «el teatro tiene un poder evocador y educador muy grande, que el cine podría llegar a tener» si los cineastas no se limitaran a pensar «en lo económicamente rentable». Gómez refirió que «un actor es como un arqueólogo del lenguaje», que tiene que cavar dentro del idioma para hacerlo «bello en el escenario», lo que equiparó a «una catedral bella no sólo porque es grande y está Dios dentro, sino porque está hecha de forma hermosa con un lenguaje maravilloso». Para este actor leonés, La cena ha supuesto volver al teatro después de ocho años, un reto que asumió con «miedo», aunque al ir de la mano de Josep María Flotats, al que definió como «un hombre que garantiza seriedad y oficio, gran sabio y con un talento indiscutible», le resultó «relativamente sencillo» y le ha permitido «cambiar mucho como actor y como persona». Más famosos que reconocidos «Muchas veces los actores somos idiotas, ya que cuando tienes una película, por muy mala que sea, rechazas la mejor opción de teatro, porque en el fondo somos así de vagos y queremos ser más famosos y reconocidos, oportunidad que te ofrece en bandeja el cine», lamentó el artista. A juicio del actor, la obra de Brisville que representa ahora «cumplía con lo que en una época determinada estaba pasando aquí con la realidad política», cuando se utilizaban en los medios de comunicación y en los mensajes políticos «palabras que deberían ser sagradas, como libertad, democracia, justicia, orden social u orden mundial». Sobre su regreso a las tablas, justificó el miedo cada vez que sale al escenario, porque «cuando niegas una realidad, va contra ti y te hace perdedor», aunque avanzó que se dedicará al teatro de «forma periódica y permanente». «Le he perdido un poquito el miedo al teatro, porque le tenía pavor, y creo que la opción es, para que nadie me líe y para controlar el producto y que no sea sólo comercial, producir yo mismo o co-producir con un productor habitual de teatro. Proponer yo la idea y tirar para adelante con una persona que esté acostumbrada a producir, pero ir juntos, que yo tome también mis decisiones», avanzó. Para Gómez, el personaje de su vida sería El Quijote, y el «infinitamente más dramático» el Rey Lear, aunque opinó que para interpretarlos «hace falta una edad», por lo que apuntó a Corioliano, de Shakespeare. Lamentó «no tener suficiente dinero» para dirigirlo él mismo.

El leonés Carmelo Gómez critica que el cine imita a la mala televisión
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