martes 31.03.2020

Libros de León que son como catedrales

La Cátedra de Estudios Leoneses abre su labor editorial con el gran clásico de Menéndez Pidal Coeditará más obra filológica.
Libros de León que son como catedrales

e. gancedo | león

«Con objeto de promover y facilitar la recolección de formas modernas dialectales de la región que formaba el antiguo reino leonés, publico estas notas hechas en un curso universitario y que necesitaban una detenida revisión, para la cual me falta ahora tiempo». Son las primeras líneas de El dialecto leonés, gran texto fundacional, desde una óptica puramente científica, del estudio del dominio lingüístico asturleonés como un conjunto unitario. Apareció en 1906 en la Revista de Archivos, Bibliotecas y Museos bajo la firma de Ramón Menéndez Pidal, ‘padre’ de la filología española moderna. «En estas notas se podrá ver cómo el dialecto antiguo subsiste bastante bien conservado en la región Norte y Occidental de su dominio (...). Creo, además, de utilidad científica el presentar formando un conjunto ciertas particularidades que hasta ahora se habían mirado como aisladas o independientes, para hacer ver, en lo que puede alcanzarse hoy, la relativa unidad del leonés moderno».

Un ensayo clásico que ahora vuelve a publicarse bajo la forma del ‘lavado de cara’ que le dio el sello El Búho Viajero en 2007 pero con varias adicciones y mejoras. La iniciativa viene precisamente de la Cátedra de Estudios Leoneses de la ULE, impulsada por la Consejería de Educación con los fines del estudio sistemático, la ordenación y la divulgación de los materiales relacionados tanto con la ‘llingua’ en particular como con toda la cultura tradicional leonesa en general. El dialecto leonés, que pronto estará en librerías, incluye no sólo el texto íntegro de Menéndez Pidal en facsímil sino también introducciones y prólogos de los filólogos Diego Catalán (nieto de Pidal, ya fallecido), José Ramón Morala, director de la Cátedra; y Roberto González-Quevedo. Además, adjunta casi una veintena de relatos y poemas escritos por autores contemporáneos en las más diversas versiones del leonés, desde las variantes salmantinas hasta la del Alto Sil, que se recogen, grabadas en boca de sus autores, en dos cedés. Especial importancia tiene oír a la propia Eva González, quien fuera ‘matriarca’ de la llingua, recitar sus Estremando las ugüechas y La macha. Pero, en el capítulo más estrictamente filológico, el interés recae en los ejemplos de las encuestas que Menéndez Pidal enviaba a las distintas comarcas para recabar información sobre el estado del leonés en esas zonas y que demuestran el sorprendente vigor que este idioma romance —el erudito la llama ‘dialecto’ según los usos de la época, pero tratándola de lengua a todos los efectos— tenía en zonas donde hoy se ha diluido o casi desaparecido: así, en Castrocalbón lluna (luna), fóu (hoz), güéis (bueyes); o en La Magdalena, ya tan cerca de León capital, fuecha (hoja), peyto (pecho) o queyso (queso). En lugares como Villar del Monte (la Cabrera), Noceda del Bierzo, Felechares o Salientes, la cotidianeidad del leonés hace un siglo era total.

Además, este martes a las 13.00 horas, la Cátedra presentará el tomo II del Diccionario Patsuezu-Castellano, de Manuel Gancedo, que coedita junto al Club Xeitu, y en breve aparecerán otras obras con su sello como la edición completa de las obras de teatro en leonés de Francisco González-Banfi.

Libros de León que son como catedrales