sábado 23/10/21

Literatura entre dos continentes

Eduardo Aguirre lleva al Quijote y autores del Siglo de Oro hasta América.

El columnista del Diario de León escribe en 'El nacional' de Venezuela y 'El mercurio' de Chile

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El escritor, periodista y columnista Eduardo Aguirre, en su estudio. FACEBOOK.

De Cervantes al Siglo de Oro y salto a la Gran Guerra. Eduardo Aguirre, escritor, periodista, columnista del Diario de León y más que entusiasta del Quijote, publica artículos monográficos sobre grandes figuras de la literatura para el principal diario venezolano, El Nacional, que desde el año pasado sólo puede salir en edición digital por la situación política y económica del país. Aguirre es una de las figuras de su suplemento cultural Papel Literario, dirigido por Nelson Rivera. También cuentan con él en el chileno El Mercurio.

Páginas de periódicos latinoamericanos con publicaciones de Eduardo Aguirre.Aguirre colabora desde mayo con esta publicación. Es desde hace años miembro de la Asociación de Cervantistas y ha publicado dos ensayos sobre la figura del más célebre escritor de las letras hispanas, Cervantes, enigma del humor (Piediciones, 2016) y Blues de Cervantes (2018), en la misma editorial. «Con estos artículos combino ideas con sentimientos y que se sostengan desde el rigor: no son puramente académicos ni solo personales», apunta. Es además autor de Entrevista con Cervantes, una pieza de teatro en la que él se interpreta a sí mismo y el autor del Quijote lo encarna una actriz: Ángeles Rodríguez.

La fuerza de la fe

Uno de los principales detalles desgranados por Aguirre en sus artículos en Papel Literario es una peculiar coincidencia une a través de los siglos las obras cumbre de Miguel de Cervantes y J.R.R. Tolkien: la presencia de la religión, que en ambos casos subyace sin apologética.

Uno de los más importantes hitos que marcaron la vida del autor de El señor de los anillos fue su participación en la batalla del Somme, durante la Primera Guerra Mundial, tras la que, a diferencia de otros escritores británicos de su tiempo, no terminó acercándose al nihilismo, pese a que perdió a tres de sus cuatro amigos en la guerra, así como a muchos compañeros de la universidad.

Para Aguirre y parte de los estudiosos del autor fantástico, la razón de esta discordancia fue su fe cristiana, en un país mayormente anglicano. Aguirre destaca cómo «Tolkien construyó su historia a partir de lo que llamó una eucatástrofe, es decir, una solución repentina que evita la derrota final del héroe como resultado de una acción pasada que, de repente, revela su trascendencia». Y ese es el caso de cómo la piedad mostrada con Gollum permite inesperadamente acabar con la Guerra del Anillo.

En Lepanto y en las trincheras francesas, Cervantes y Tolkien vivieron, a veces literalmente, la guerra en sus propia carne. Y ambos, según defiende Eduardo Aguirre, salieron adelante, resilientes ante lo adverso.

«La resiliencia consiste en que el dolor no solo nos cambie sino que nos enriquezca», define Eduardo Aguirre, en lo que es un claro ejemplo del escritor del Quijote, quien tras estar preso en Argel regresó a España y vio cómo su país no le daba el reconocimiento que creía merecer. Pese a eso, no acabó resentido o con maldad, sino creando la obra maestra del humor». Lo que, defiende Aguirre, tendría de nuevo una base religiosa: la piedad y la comprensión por las debilidades humanas.

A través de los siglos
Las obras de Cervantes y Tolkien, separados por cuatro centurias, tienen varias similitudes

A Tolkien, por su parte, lo había acogido al quedarse huérfano un monje católico, de la familia de los Osborne gaditanos —otra conexión entre los dos genios—, que le terminaría por grabar una fe que en su familia solo tenía su madre, algo que finalmente determinaría su obra más reconocida.

Aspecto silenciado

«Es la gran complicación de la segunda mitad del siglo XX y la posmodernidad, cómo se está tratando la obra de autores profundamente católicos como Tolkien y también Chesterton, o músicos como el cristiano Johnny Cash», lamenta Aguirre. Y es que, remarca, «la religión es para estos autores una protección propia, en el sentido más noble del término». Pero lo mismo le ocurrió a Cervantes durante el Romanticismo español, en donde se ignoró la vertiente humorística del Quijote.

«Cada tiempo analiza a los autores de forma distinta: durante esa época el ideal del héroe es el perdedor; se sublima la figura del Quijote y al Cervantes abandonado», sin olvidar que en un tiempo que los nacionalismos comenzaban a hacer acto de presencia al alcalaíno se le toma como ejemplo «serio».

El señor de los anillos quizá sea de las obras más importantes del siglo XX, pero está ambientada en un mundo anterior a que hubiera iglesias o religiones, pero todo eso está latente, y a veces no se sabe cómo tratarlo». Precisamente Aguirre critica que la película biográfica Tolkien (2019), la película dirigida por el finés Dome Karukoski, «que no se atreve a mencionar ese aspecto. En un mundo de crítica racionalista no se sabe cómo manejarlo».

El ordenador de Aguirre con uno de sus artículos en 'El Nacional'. DL.

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