martes. 16.08.2022
la fragua literaria leonesa | MARTA PRIETO

«Los buenos autores ven en su corrector a un gran aliado»

Profesora, narradora y colaboradora de Diario, es autora de ‘La cátedra de latín de Lois’ y ahora prepara un libro sobre vidas de leoneses imprescindibles

Aunque nacida en Madrid, Marta Prieto es una narradora leonesa, de Morgovejo y La Ercina, por tres costados —matiza—, porque el cuarto la vincula a un pequeño lugar de la provincia de Toledo, donde el habla ya casi es extremeña.

Su madre, que era hija única, la nació en la capital de España porque los abuelos maternos de Marta eran comerciantes allí. Sin embargo, la colaboradora de Diario de León y autora de La cátedra de latín de Lois se siente leonesa porque su gente y sus paisajes son leoneses (y rurales) «desde la infancia: montañas, ríos con choperas, veceras, rebaños de merinas, mastines, carrancas y cencerros».

Marta, que es la directora del Instituto Ramiro II de La Robla, donde imparte clases de Latín y Griego, comenzó su andadura literaria reseñando libros infantiles y juveniles en el Filandón del Diario, en 1987, gracias a una invitación que le hiciera el entonces coordinador de este suplemento cultural, Alfonso García, de quien fue además compañera en el Colegio Leonés. Recuerda aquella primera experiencia como una oportunidad increíble, puesto que acababa de licenciarse y no tenía veleidades literarias. En su primera etapa en este suplemento (Premio Nacional al Fomento de la Lectura 2004) hizo de todo, desde entrevistas y reseñas hasta la recuperación de figuras olvidadas, así como pequeños relatos, entre otras labores, lo que la convirtió, según ella, en una ‘todo terreno’. «Creo que lo que el Filandón ha supuesto para la provincia de León todavía no ha sido valorado en sus justos términos —rememora Marta—. Y que probablemente no ha habido nada semejante, mantenido durante tantos años, en ningún otro lugar».

Asimismo, la autora de Cistierna y su entorno, por el que recibiera un premio del Instituto Leonés de Cultura en 1997, ha colaborado con diferentes y sustanciosos trabajos publicados por este periódico como Bierzo mágico, El siglo de León: todos los pueblos y sus gentes o La Enciclopedia de León. Experiencias fantásticas, proyectos de altura —asegura Marta— que le han servido para pulir su estilo, porque «cada proyecto implicó, por razones evidentes, escribir de una manera diferente». Otra de sus facetas, ligada a la creación literaria, que también le ha ayudado a mejorar su estilo literario, es la de correctora de textos para editoriales, porque «la labor de corrección implica una lectura pausada y concienzuda, un modo de leer, en definitiva, diferente a aquel que se realiza por puro placer. De ambos se aprende, pero corregir te obliga a comprender el sentido preciso que un autor ha querido imprimir a una frase, a reflexionar sobre si una repetición se usa o no con fines expresivos, a proponer una alternativa, a comprobar una fecha o un nombre… Me parece que un buen corrector es algo a así como un buen escritor in péctore. Y que los buenos autores son capaces de ver en su corrector a un aliado». «Corregir libros —aclara con humor— te hace incapaz de volver a leer sin tener un lapicero a mano (o en el pelo, que es donde se me quedan a mí los lapiceros)».

Apasionada de los viajes, tanto físicos como los realizados a través de la lectura, le entusiasma escribir sobre rutas. Léase Siete rutas para conocer León, un trabajo que hizo en colaboración con Miguel Sánchez y Puri Lozano. Es tal vez uno de sus preferidos porque «la Diputación de León ha estado unos cuantos años promocionando la provincia con él… ¡No he estado en ningún sitio de León en el que no haya visto a algún visitante con esta pequeña publicación entre las manos!».

Viaje, punto de partida

Viajar, leer y escribir forman parte intrínseca de su vida porque mucho de lo que ha escrito tiene como punto de partida el viaje. A través de la lectura, «imprescindible para escribir», Marta confiesa haber viajado infinito. «He estado en Macondo, en una granja en África, en un harén otomano, en el país de los Lotófagos, en Cartago, en Troya… He viajado con Bilbo Bolson y en globo. Acompañé a Fendetestas en su bosque. ¡Si hasta estaba con Pereira camino de Villafranca cuando lo de la bicicleta del coadjutor!». No en vano, Marta, que también ha hecho sus pinitos escribiendo relatos, como el que recoge la leyenda de San Justo, incluido en Leyendas de León contadas por..., es una apasionada de la obra de Pereira. «¡Lo que daría yo por escribir un cuento como La Orbea del coadjutor

Aparte de su trabajo como narradora, Marta recibió un premio en el certamen Poesía Voces de Mujer por un poema titulado Numquam antea. Ahora anda escribiendo un libro que recoge las biografías, «de una manera poco ortodoxa», de leoneses imprescindibles. Ya ha terminado la del Cardenal Quiñones, con quien ha aprendido mucho. «No me queda más remedio que incorporarle a la nómina de mis cardenales favoritos».

«Los buenos autores ven en su corrector a un gran aliado»
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