martes 12.11.2019

El ‘lifting’ de San Isidoro

La empresa Decolesa culmina la limpieza de la mayor parte de la fachada Sur para centrarse en el tímpano y arquivoltas de la Colegiata. El proyecto de restauración estará completamente culminado en seis meses.
El ‘lifting’ de San Isidoro

Durante los últimos meses la parte más visible de la Real Colegiata de San Isidoro ha permanecido enfajada en un armazón metálico por una buena causa: el ambicioso proyecto de limpieza y consolidación de la fachada Sur de la basílica en el que el gobierno autonómico ha invertido 540.000 euros. Ahora, la empresa Decolesa, adjudicataria de los trabajos, ha retirado casi todo el andamiaje para centrarse en el tímpano y arquivoltas de la Puerta del Cordero. Pero aún habrá que esperar a que las obras culminen por completo —incluyen otra fase de excavaciones frente a la fachada—, algo que no tendrá lugar, del todo, hasta marzo del próximo 2012.

Desde la empresa Decolesa, su responsable, Carlos Gutiérrez, ha explicado que la retirada de los andamios era indispensable para comprobar la buena marcha global del trabajo, algo que para los técnicos es prácticamente imposible estando a pie de obra y con las paredes semiocultas. Además, tenían también que cerciorarse de que no existían reflejos o tonalidades que hicieran mal efecto. «Hemos quedado satisfechos, hubo que modificar algún detalle menor pero en líneas generales estamos contentos», confirmó.

Desde el único andamio que queda se trabaja ya en el tímpano y arquivoltas de la Puerta del Cordero, donde ya a simple vista se aprecian los efectos de la limpieza en profundidad de sus detalles arquitectónicos, en consonancia con la luminosidad que ha ganado el resto de la fachada. Aquí los trabajos, en concreto, consisten en limpiar la piedra con herramientas especiales y en recomponer grietas y partes deterioradas con mortero de restauración, según comentó Carlos Gutiérrez.

Dentro de algo más de un mes la empresa acometerá una nueva etapa del proyecto: una vez pavimentada la parte derecha del atrio, donde se realizaron excavaciones arqueológicas, desmontarán las vallas protectoras y las trasladarán a la otra parte de la fachada para restaurar la Puerta del Perdón y emprender nuevas excavaciones frente a ella. En la anterior fase —con la que se rebajó el nivel del monumento unos 38 centímetros—, las prospecciones sacaron a la luz dos sarcófagos y un muro que podría haber pertenecido a la capilla funeraria del noble leonés Juan Caballo, del siglo XIV, derribada por orden del arquitecto Juan Crisóstomo Torbado en torno a 1910.

«Lo que no podemos es dejar sin acceso a la iglesia y al culto un monumento como éste», recordó Gutiérrez, razón por la cual durante este verano fieles y visitantes han entrado al templo por la Puerta del Perdón, normalmente cerrada salvo en Año Santo. En un mes ésta se cerrará y se volverá a abrir la habitual, la del Cordero.

Entre otras cosas, la próxima excavación arqueológica podría descubrir cómo era el palacio real leonés que se asentó en ese solar en la Edad Media.

El ‘lifting’ de San Isidoro