miércoles 20/1/21
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‘Pandora’, operación contra el expolio

Evitar el saqueo de yacimientos arqueológicos y el robo en iglesias y monumentos es el objetivo de la ‘Operación Pandora’, puesta en marcha hace dos años en Europa, y que en León se cierra este ejercicio sin apenas incidencias. Hay 37 agentes de la Guardia Civil encargados específicamente de mantener a salvo el patrimonio leonés..

verónica viñas | león

Vigilan todos los yacimientos de la provincia, iglesias, ermitas y monumentos aislados, así como cualquier transacción de arte sospechosa. La Operación Pandora cerrará este año en León a cero; el mejor resultado posible. Se trata de un operativo europeo en el que colaboran la Guardia Civil, la Europol, la Interpol, la Unesco y la Organización Mundial de Aduanas, para luchar contra el tráfico ilícito de bienes culturales y el robo de obras de arte.

El año pasado la Operación Pandora recuperó 3.561 obras de arte y acabó con 75 detenidos en Europa. Pese al ingente patrimonio de León, la provincia ha permanecido como una ínsula inexpugnable. En cambio, en Segovia ha habido robos en diez yacimientos arqueológicos este año. Generalmente los delitos los cometen grupos organizados, que roban piezas para venderlas en el mercado negro, pero también están los rastreadores furtivos de yacimientos arqueológicos, armados con detectores de metales, los llamados ‘piteros’ en el argot policial, que buscan monedas y otros objetos de valor.

La Guardia Civil no tiene constancia de saqueos en la ciudad astur romana de Lancia ni en otros enclaves en los que el subsuelo puede esconder valiosos restos. En 2013 la Guardia Civil desmontaba uno de los mayores expolios que ha sufrido este país. Armado con detectores de metales, un vecino de Aranda de Moncayo había extraído 4.000 piezas del yacimiento celtíbero de Arátikos. En León no hay casos parecidos. Los más sonados fueron el robo en 2013 de ‘Marco Aurelio’, un busto romano empotrado en la espadaña de la iglesia de Quintana del Marco, que luego se recuperó en Córdoba; y la localización de un arco procedente del monasterio de San Esteban de Nogales que había sido ‘reutilizado’ como elemento decorativo en un restaurante de La Bañeza.

En León hay 37 agentes del Seprona y de la sección de Patrimonio Histórico de la Guardia Civil dedicados a impedir el saqueo de yacimientos y el tráfico de arte. Las patrullas del Seprona de Fabero, Ponferrada, Villablino, Pola de Gordón, León, Veguellina y Riaño ‘peinan’ la provincia para evitar los robos y visitan periódicamente a los seis anticuarios que operan en León, así como algunos mercadillos. El año pasado los agentes del Seprona intervinieron en una tienda once monedas romanas. A principios de año la Guardia Civil era avisada del robo de una campana en la iglesia de Quintanilla de los Oteros. Días después, los ladrones abandonaban la campana, fechada en el año 1958, a ocho kilómetros de distancia, ante la puerta del Ayuntamiento de Gusendos de los Oteros. A instancias de la Unidad Central Operativa (UCO) la Guardia Civil de León investigó también este año si una estatua del siglo II a.C. procedente de Mesopotamia tenía los papeles en regla.

Asalto a la iglesia

El último gran robo que ha investigado la Guardia Civil en León fue el perpetrado en la iglesia de Valcabado del Páramo. El 18 de octubre del año pasado una banda organizada se llevaba de este templo una virgen románica del siglo XI, una virgen precolombina del XVI, dos pequeños apóstoles (San Pedro y San Pablo) que flanqueaban el sagrario y la puerta del mismo. La banda dejó otras piezas también de valor y fáciles de transportar lo que hace sospechar que iban a ‘tiro fijo’. Según fuentes de la Guardia Civil, «pese a que León es una provincia con mucho Patrimonio, casi no hay delincuencia».

Lo cierto es que en los últimos años los robos han sido anecdóticos. En 2013, por ejemplo, desaparecía una custodia de la iglesia parroquial de Carracedelo. Ese mismo año también la iglesia de Olleros de Alba se quedaba sin una cruz procesional de bronce y pan de oro. Todas las piezas robadas ingresan en la base de datos de la Guardia Civil, para evitar su salida de España.

Pero la gran batalla contra el tráfico de bienes artísticos se libra en Internet. Hay decenas de webs en las que los particulares venden piezas de arte, lo que obliga a la Guardia Civil a rastrear cientos de páginas. El año pasado recuperaban miles de piezas arqueológicas de gran valor en el domicilio de un matrimonio de Cádiz que se dedicaba a venderlas en portales de subastas de Internet, un método con el que en dos años obtuvieron 103.000 euros.

‘Pandora’, operación contra el expolio
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