martes 17/5/22
González, Sevillano, Guillermo García, el alcalde y Biaim. RAMIRO
González, Sevillano, Guillermo García, el alcalde y Biaim. RAMIRO

a.g. valencia | astorga

El legado romano nunca deja de sorprender y, como un buen augurio, a finales de abril se localizó en el solar de la calle Pío Gullón número 9 de Astorga una lápida que viene a constatar por primera vez y con evidencias claras que Astúrica Augusta «era una ciudad con todas las de la ley» a principios del siglo I d.C, sobre el año 30, de cuando, aproximadamente, data la placa hallada en una excavación capitaneada por la arqueóloga María Luz González.

La lápida, que se ha encontrado en el extremo noroccidental del foro, lo que «ya es algo inusual», como explicó ayer la experta, fue una dedicatoria de la ciudad a un alto funcionario de la época de Tiberio. Datos que, precisamente, se desprenden del hallazgo que ha confirmado que se trata de una inscripción honoraria, muy poco frecuentes, y que rinde tributo a Trebius (apellido) Nepoti (apodo), quien fuera tribuno militar (oficial de la legión romana), comandante de caballería, jefe del cuerpo de vigilancia — lo más parecido a una policía local de hoy día— y administrador imperial. Es, de hecho, esta sucesión de importantes cargos, como subrayó González, lo que viene a atestiguar que Astorga en el cambio de era ya había dejado de ser un asentamiento meramente militar para convertirse en una ciudad. «Aunque se carece de la placa fundacional de la urbe, ésta de la época del emperador Tiberio —el segundo de Roma— nos viene a constatar que Astúrica Augusta era una ya una ciudad en un momento muy temprano». En este sentido, la arqueóloga recordó que inicialmente en Astorga se funda un campamento durante las guerras cántabras con el fin de reorganizar el territorio. «Los datos que aporta la lápida también nos llevan al momento agitado que vive Astúrica con el cambio de era», matizó.

La placa, asimismo, atestigua que ya en el primer cuarto del siglo I Astúrica contaba con un cuerpo de seguridad ciudadana, como se recoge en la inscripción, lo que «es sumamente significativo».

La losa, a la que le falta un fragmento en la parte superior, mide unos 50 centímetros de alto y es de mármol «de una calidad excepcional, tanto el material como la epigrafía, donde se ve que cada palabra está separada de la siguiente con una hoja de hiedra. Aspectos que evidencia que estaba dedicada a un alto funcionario, a un personaje ilustre», apostilló González.

Ahora, el hallazgo se estudiará de la mano del catedrático José Antonio Abasolo, de la Universidad de Valladolid, para medir las letras, hacer un análisis formal, estudiar la redacción y el orden de los cargos, además de rastrear si Trebius Nepoti dejó alguna otra huella semejante en el antiguo Imperio Romano.

La Ergástula fue el escenario elegido para desgranar los detalles del descubrimiento que, como adelantó el delegado de la Junta, Guillermo García, volverá a la ciudad una vez se lleven a cabo los estudios pertinentes. Probablemente se exponga en esta galería que aún se conserva y formaba parte del foro, que ha custodiado sin saberlo y durante casi dos mil años esta lápida.

Por su parte, el alcalde, Arsenio García, y la arqueóloga municipal, María Ángeles Sevillano, contextualizaron el hallazgo y recordaron la profunda raigambre cívica de Astorga, que ahora, además, llega avalada por este descubrimiento «sobresaliente» que «va a dar mucho que hablar por su enorme valor historiográfico y que redunda en la idea de lo que fue Astúrica Augusta». Una vez más, Astorga se deja sorprender por su pasado para proyectar presente.

La ‘primera’ placa de Astúrica Augusta
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