martes. 31.01.2023
El leonés Luis Mateo Díez sostiene la novela «El reino de Celama»
El escritor y académico leonés Luis Mateo Díez, que ayer presentó El reino de Celama, el libro que reúne la trilogía que durante años ha tejido alrededor del terreno imaginario de Celama, cree que el reto de la novela contemporánea no es escribir la vida de los seres humanos sino «describir el sentido de la vida». «La novela decimonónica se va transformando. Pero todo está hecho, aunque cada novela aporta algo distinto y el reto está en describir el sentido de cada vida», precisó este escritor y académico, para el que la memoria, la imaginación y las contradicciones son la base de un gran escritor. De «poema sinfónico» se ha clasificado en muchas ocasiones esta trilogía de Luis Mateo Díez (Villablino, León 1942) compuesta por El espíritu del Páramo, La ruina del cielo y La oscuridad, tres títulos que han quedado reunido en un libro de la cuidada colección Areté, de Plaza & Janés, y con el que el lector podrá hacer una lectura continuada y compacta de la obra, como si de un planteamiento, nudo y desenlace se tratase. En esta edición se han revisado los textos y, lo más importante y novedoso, aporta un apéndice con un cuaderno para recorrer geográficamente Celama, con un mapa dibujado por el protagonista Ismael Cuende y que, según su autor, el lector solo lo debe leer al finalizar la lectura del libro. Toda la trilogía, que tiene como punto de partida el declive de las culturas rurales y el sentido de la pérdida, gira siempre en torno a la memoria «como fuente y atadura de la vida pero también como elemento destructivo, como resto casi inasible», aclaró Mateo Díez. «La novela juega con el símbolo y la metáfora. El reto de escribirlo fue para mi eso: que todo lo que pasa tenga para el lector un significado y una trascendencia», afirmó Luis Mateo. En El espíritu del Páramo, el autor introduce, a modo de apertura, al lector en esa tierra mítica con la descripción del páramo como espacio árido que «alberga el concepto de la tierra con sus personajes empeñados en la supervivencia como reto de dignidad». La ruina del cielo, el segundo libro, es una novela coral -en la que hay más de 400 personajes-, pero con un personaje central, Ismael Fuente, en la que propone una intensa exploración de la memoria, del destino de la tierra y del quienes la poblaron. Y cierra la trilogía El oscurecer, la historia de un viejo que ya vive en la ciudad y hace vanos intentos de volver a Celama. Una metáfora sobre la vejez y la imposibilidad del retorno definitivo. Esta trilogía ha sido un enorme éxito para el autor leonés -premiado con el Nacional de Narrativa y de la Crítica y traducido a díez idiomas desde el alemán hasta el chino-, que ayer recalcó que la escribió por «un compromiso moral y personal con la vivencia o memoria de alguien que es hijo de la vieja cultura rural». «Todos tenemos un pasado campesino, pero también creo que cualquier tiempo pasado no fue mejor, y además digo que la era de la tecnología está muy bien, y que de todas esas contradicciones, entre pasado y futuro, se nutren las grandes novelas, subrayó el escritor leonés. Para Mateo Díez, el haber creado un espacio mítico le ha dado una libertad creadora total, un deseo que le viene de largo, desde que leyó a Faulkner con su condado imaginario de Yoknapatawphay y después también con otros como Región, de Benet; o el Macondo de García Márquez.

Luis Mateo: «El reto de la novela es contar el sentido de la vida»
Comentarios