domingo. 25.09.2022

Luis Tosar se mete en la cabeza de un etarra en ‘Maixabel’, de Icíar Bollaín

Maixabeladvierte en un rótulo inicial que la historia que vamos a ver «está inspirada en hechos reales, aunque algunos elementos han sido ficcionados». Icíar Bollaín introduce en un par de momentos imágenes extraídas de los noticiarios, como la capilla de Juan Mari Jáuregui, presidida por el cartel del Partido Socialista de Euskadi y Euskadiko Ezkerra, y la lectura del comunicado el 20 de octubre de 2011, en el que tres encapuchados anunciaban que ETA dejaba las armas. La propia Maixabel Lasa aparece en las escenas finales, rompiendo en cierta manera la representación de una ficción que, especialmente en el País Vasco, ningún espectador puede ver sin olvidarse que esta película no es documental, pero todo lo que cuenta es verdad. Maixabel, que llegará a los cines este 24 de septiembre sin esperar al palmarés de San Sebastián, hurga en heridas que todavía siguen abiertas.

El décimo largometraje de Icíar Bollaín remueve, duele, incomoda. Obliga a recordar y a indignarse. Consigue que nos replanteemos sentimientos y prejuicios. Pese a no hacer concesiones al sentimentalismo (apenas suena la partitura de Alberto Iglesias), atesora un emocionante final que no dejará un ojo seco en su pase con público en el festival. Cuenta con dos actores eminentes, Blanca Portillo y Luis Tosar, y un secundario, Urko Olazabal como el arrepentido Luis Carrasco, que roba todas sus escenas. Contiene brillantísimos momentos de buen cine, como ese recorrido en coche del etarra Ibon Etxezarreta (Tosar) muchos años después por los escenarios de los crímenes del comando al que perteneció.

Luis Tosar se mete en la cabeza de un etarra en ‘Maixabel’, de Icíar Bollaín
Comentarios