domingo. 29.01.2023

El ‘mal fario’ de los nuevos museos leoneses

San Isidoro acumula retrasos y la constructora ha dejado colgado Marialba

La mala suerte y la pandemia han retrasado la apertura del museo de San Isidoro, que inició las obras de ampliación en 2019. De momento, no hay fecha de conclusión de los trabajos. 

La construcción del edificio que protegerá en Marialba de la Ribera los restos de la basílicia paleocristiana más antigua del mundo —junto a la de San Juan de Letrán, ambas del siglo IV— está paralizada y pendiente de una decisión judicial. El museo de Marialba tenía que haberse inaugurado hace meses. 

Lancia, donde muy pronto comenzará a erigirse el futuro centro arqueológico —fragmentado en tres edificios—, podría adelantarse a San Isidoro y Marialba. En octubre, la Diputación sacó a concurso las obras, que ascienden a 3,1 millones de euros. De momento, es el único de los tres futuros museos que va cumpliendo los plazos; no así el presupuesto, que será un millón más caro de lo previsto inicialmente, debido a la subida de costes y una excavación no prevista, exigida por Patrimonio. La construcción comenzará  en este primer trimestre del año  y concluirá quince meses después.

San Isidoro ha terminado la reforma que permitirá al museo ‘salir de la Edad Media’, pero falta la musealización de las piezas, muchas de ellas no exhibidas al público hasta la fecha; una misión encomendada al catedrático Isidro Bango, responsable de la inolvidable exposición Tesoro Sagrado, que reunió en el año 2000 por primera vez las joyas de la colegiata desperdigadas por museos del mundo.

Abierto al público a finales de los años cincuenta, el Museo de San Isidoro era un auténtico calabozo, con una impracticable escalera de caracol y estancias en las que ha sido imposible mostrar los fascinantes tesoros acumulados durante mil años. Juan Pablo Rodríguez Frade, Premio Nacional de Arquitectura, se ha propuesto que la joya del románico brille también por dentro. Los hallazgos arqueológicos y algunas ‘sorpresas’ obligaron al arquitecto madrileño a ir adaptando el proyecto inicial.

En litigio
La constructora del Museo de Marialba ha dejado la obra parada y ha sido denunciada

Los restos descubiertos durante las obras, cruciales para certificar la historia del edificio, como vestigios del palacio real, de las sucesivas fortificaciones de la Legio VII, una estancia que podría ser un templo dedicado al dios Mercurio y dos hornos de fundición de campanas, datados entre los siglos XIII y XVI, se preservarán de forma visible para los visitantes y accesibles para los investigadores. La transformación del Museo de San Isidoro servirá para triplicar el espacio expositivo, mostrar lugares que ahora no se incluyen en la visita —como el adarve de la muralla tardorromana o la capilla de La Magdalena—, y exhibir tesoros que no cabían en las vitrinas, como el ajuar funerario de la infanta Doña María o el Pendón de Baeza. 

El museo de las ruinas

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La empresa que construye el museo de Marialba ha dejado la obra colgada. MIGUEL ARGÜELLO

A diez kilómetros de la colegiata está paralizada la construcción del museo que permitirá poner a salvo las enigmáticas ruinas de Marialba de la Ribera. Los vestigios de la basílica paleocristiana quedarán ‘bajo techo’, tras más de medio siglo a la intemperie. El arquitecto leonés Melquíades Ranilla ha diseñado una estructura liviana, como una membrana, que permitirá pasear ‘sobre’ los restos y protegerlos.

Se trata de un museo único en la provincia. Con dos plantas y 1.856 metros cuadrados, permite contemplar las ruinas a diferentes niveles. Las obras del nuevo museo han sido un calvario. La empresa de Lorca que ganó el concurso dejó la obra empantanada y hubo que volver a reasignar los trabajos. La nueva adjudicataria, la madrileña Bauen, con un presupuesto de 1,2 millones de euros, también ha dejado colgado el museo. Con solo un 25 por ciento de la obra ejecutada, el Ayuntamiento de Villaturiel ha iniciado un litigio contra la constructora.

El último bastión astur

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Vista aérea de cómo está actualmente el yacimiento de Lancia. MIGUEL ARGÜELLO

La Diputación pretende convertir el yacimiento astur-romano de Lancia en un colosal museo al aire libre. Fue la gran promesa del presidente Eduardo Morán, quien no la verá cumplida antes de las elecciones. Desde época romana no ha habido obras de construcción en Lancia. Un paraje ‘desierto’ durante siglos, con incalculables tesoros en el subsuelo.

La empresa leonesa Coysa será la encargada de erigir los tres edificios de que constará el futuro Centro Arqueológico, según el proyecto diseñado por Gonzalo Pardo, al frente del estudio madrileño Gon Architects, ganador del concurso convocado por el Instituto Leonés de Cultura (ILC), al que se presentaron 18 proyectos.

Los trabajos, que comenzarán a finales de febrero, han sido adjudicados por 3.126.200 euros, en un concurso en el que la empresa leonesa solo tuvo otra rival. El plazo de ejecución es de quince meses, de forma que en mayo de 2024 Lancia tendrá un museo para explicar e investigar el yacimiento, donde están previstas más excavaciones. 

Serán tres edificios situados al borde de los restos visibles del yacimiento. Más adelante se contratará la museografía para exponer piezas descubiertas en el yacimiento. La última ciudad astur que resistió frente al Imperio Romano recuperará además su paisaje original. 

El ‘mal fario’ de los nuevos museos leoneses
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