sábado. 01.10.2022
Anto Rodríguez crea memoria

Aquellos maravillosos veranos

Redescubre el pasado inventándolo. Y le sale un futuro lleno de recuerdos. A través de un proceso similar llegó a ‘Carrizo’, una serie que es el rescate de los veranos en la localidad leonesa pasados por una ficción extraterrestre. Es asturiano pero dice que aquellos meses estivales eran su escape de libertad de un niño solitario. 
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Anto Rodríguez. DL

Fue en aquellos maravillosos veranos cuando los extraterrestres llegaron a Carrizo. «Los asturianos venís a Carrizo como si fuera la tierra prometida», le había dicho una señora a Anto Rodríguez (Mieres, 1986). Por eso, lo de aquel año, la invasión extraterrestre fue el no va a más. Y ahí quedó guardado en la memoria de este creador de máxima actualidad pero que se nutre de lo urbano o lo rural, de su Asturias natal o de Madrid, y, sobre todo, de su vida. Entre todo ese conglomerado vital y experiencias, de aprendizaje y de ensayo, surge Carrizo, una serie que es autobiografía y ficción, y que tiene un origen y desarrollo tan curioso que lleva a pensar que si para contar la verdad biográfica lo más fidedigno puede que sea la ficción.


Carrizo es una serie de ciencia ficción hecha con postales de los años 70 que Anto Rodríguez creó en colaboración con La Casa Encendida. Está compuesta por cinco capítulos que se estrenaron durante el confinamiento de 2020. Anto Rodríguez parte de una imagen de la infancia que le quedó marcada a fuego: un desfile de extraterrestres malabaristas en el pueblo de León donde veraneaba con sus abuelos. Siempre quiso hacer una ópera con la historia. Y ahora la ha convertido en serie para llevar la idea a sus últimas consecuencias: qué hubiera pasado si los extraterrestres hubieran sido reales y se hubieran quedado en Carrizo de la Ribera a veranear. Véanla. «Ese desfile se me quedó grabado para siempre. Ahí surge la historia que me sirve también para contar mi vida. Para mi, el verano en Carrizo era estar en la gloria. En Asturias era un empollón bastante solitario. En Carrizo sentía todo lo contrario, con mis abuelos, con mis amigos», rememora.


Y así empiezan recuerdos y fabulaciones en los que la historia fluye de manera sentimental y tan por libre que hasta en la trama su abuela se enamora de un extraterrestre. 
«Con 11 años me empecé a meter en grupos de teatro. Incluso mi especialidad es la teatral, pero creo que no estaba llamado a interpretar a Lorca o Chejov», explica en referencia a cómo ha evolucionado hacia una idea total de las artes escénicas mezcladas con todas las tecnologías a su alcance. Anto Rodríguez, que como prueba de su versatilidad también tiene un grupo llamado Orquesta, asegura que el proyecto Carrizo sigue en marcha, y que esa idea de hacer una ópera posmoderna está en pie y tal vez se haga realidad cuando las condiciones sanitarias vuelvan a la normalidad.


Ese regreso a las calles seguro que también le trae a Carrizo. «Aunque nadie de mi familia es de allí, y fue un lugar de veraneo de pequeño, Carrizo siempre estará presente en mi vida. Lo que pasa es que ahora, como mucho, solo lo puedo visitar a través de Street View», comenta con humor quien también se podría denominar inventor de recuerdos. «Me gusta mucho contar y soltar la misma anécdota. Y a veces creo que lo que cuento no es exactamente igual», asegura respecto a su relato autobiográfico como forma creativa de trabajo en la que lleva inmerso desde hace 7 años. «En realidad, sí que se parte de una fidelidad a los recuerdos», añade. De todas formas, ahora Rodríguez desarrolla su gran actividad con Madrid como territorio base. Aunque como su creación no tiene límite, puede que los lugares varíen. Sí es fija, más autobiografía será, todo lo que ha hecho. Se formó en la práctica y teoría de las artes escénicas contemporáneas en la ESAD de Asturias, la UNED, la Rey Juan Carlos y la Universidad de Castilla-La Mancha, entre otros centros. «Entre mis trabajos destacaría la película-fantasma Frankenstein (mejor largometraje asturiano de la 51ª edición del Festival Internacional de Cine de Gijón), el concierto-karaoke Vivir en videoclip (Los Veranos de la Villa), la pieza La Traviata (estrenada en Teatro Pradillo y el Teatro Español de Madrid) o la conferencia escénica Lo otro: el concierto.

Aquellos maravillosos veranos
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