jueves 6/5/21
Memoria histórica

Mariano D. Berrueta ‘se cae’ del cartel

El ILC aprobó el pasado 25 de junio retirar a la Biblioteca Regional el nombre de Mariano Domínguez Berrueta con el fin de cumplir con la Memoria Histórica. El conocido periodista y erudito fue el censor de las bibliotecas de la Fundación Sierra Pambley. Las letras de su nombre han sido ya borradas de la portada de la Biblioteca que ya sólo es ‘Leonesa’
Pintura de Mariano Domínguez Berrueta. RAMIRO

Una de las consecuencias de la pandemia ha sido el olvido. Tanto a nivel fisiológico de cuantos lo han padecido como social, la plaga ha provocado una amnesia colectiva que ha provocado que ni siquiera seamos capaces de ver que el nombre que durante los últimos 60 años ha presidido la biblioteca regional ha desaparecido. Fue un Consejo Rector del 25 de junio de 2020 cuando se dio orden de retirar las letras incrustadas en el frontal del edificio de la calle Santa Nonia con el fin de dar cumplimiento a la Ley de Memoria Histórica. Y es que, según el informe encargado a la Universidad de León, Mariano Domínguez Berrueta fue uno de los censores de la Fundación Sierra Pambley, y sus escritos colaboraron para sepultar la obra del creador de la obra pedagógica más importante de León.

Según las investigaciones de Javier Revilla, profesor de Historia Contemporánea de la Universidad de León, el propio Berrueta informaba de la necesidad de purgar parte de la biblioteca de la institución en un informe titulado Las Bibliotecas públicas de la Fundación Sierra Pambley.

En el texto y después de admitir que el patronato de la Fundación Sierra Pambley «venía sosteniendo Bibliotecas públicas, con la debida consignación presupuestaria, en León, Villablino, Moreruela de Tábara, Villameca y Hospital de Órbigo, en cumplimiento de un laudable fin fundacional», el archivero y profesor salmantino lamenta la ausencia en ellas de «obras de estudio para la juventud escolar» y «obras de utilidad técnica para la juventud obrera».

Muro de la Biblioteca Regional en la que se aprecia el borrado del nombre del anterior inquilino. RAMIRO

Berrueta denuncia que en la biblioteca de León «hay una copiosa literatura socialista, comunista y comunistoide, rusófila y roja, adquirida preferentemente en las editoriales más destacadas por su propaganda revolucionaria», aunque entre esos autores a su juicio revolucionarios hace constar nombres señeros de la literatura universal como Tolstoi o Dostoyevski. «El criterio selectivo para la adquisición de obras es tan sectario que no se encontrarán las producciones de los grandes pensadores cristianos de la pedagogía actual», añade en otro lugar.

«Comunistoide»

«En la biblioteca de León hay una copiosa literatura socialista, comunistoide, rusófila y roja», dice

«De los catálogos de las Bibliotecas de Moreruela, Villameca y parte de la de Villablino, pues está clausurada por orden gubernativa (…), y del fichero de la Biblioteca de León, he señalado las obras que deben ser separadas y no servidas al público», expone. Y prosigue en los siguientes términos: «Pueden clasificarse estos libros en dos grupos. Uno de ellos está formado por libros sencillamente revolucionarios, socialistas o anarquizantes, o de tendencia parecida, que abundan en esta Biblioteca: estos deben ser extirpados definitivamente, si la Diputación lo estima como el que suscribe: estas obras no aportan a la cultura nada útil y en cambio fomentan y propagan toxinas de destrucción social y moral. Otro grupo de libros, prohibidos por la Iglesia o de tendencia herética o antirreligiosa, pero de firmas solventes, pueden ser conservados en biblioteca cerrada y aun utilizados por personas de reconocida responsabilidad».

Mariano Domínguez Berrueta, salmantino de nacimiento, fue catedrático en el Instituto General y Técnico de León, colaborador asiduo de la prensa leonesa y autor de varios libros en torno al patrimonio de la provincia.

«Destrucción moral»

«Estas obras no aportan a la cultura nada útil y en cambio fomentan la destrucción social»

El diputado de Cultura, Pablo López Presa, considera que, sin negar el valor de sus aportaciones literarias o divulgativas, «una biblioteca de la Diputación de León no puede ostentar el nombre de una persona que ejerció la censura contra, precisamente, una biblioteca»

Así, el estatuto oficial del Instituto Leonés de Cultura indica textualmente que uno de sus objetivos principales es el de «crear un fondo documental y bibliográfico que recoja el patrimonio cultural de la provincia leonesa, que pueda servir como elemento de investigación para los estudios, en la materia de que se trate, y promover su difusión por los medios que se estimen oportunos». Los temas del material custodiado en la biblioteca del ILC son todos netamente provinciales, no sólo en cuanto a libros sino también en lo que respecta a prensa periódica, revistas, folletos, postales, obras monográficas y otros documentos, lo cual justifica plenamente el nombre propuesto.

«El cambio, añade el diputado, se enmarca dentro del contexto de aplicación de la Ley de Memoria Histórica, que incluye el proyecto de cambio de la calle Mariano D. Berrueta, de la capital».

Mariano D. Berrueta ‘se cae’ del cartel