viernes 21/1/22

En el momento más comprometido en la vida de Miguel Bosé, el hijo del torero Luis Miguel Dominguín (Dios en la tierra) y la actriz Lucía Bosé (La mujer más bella del mundo) intenta hacerse entender en un libro de memorias a través del peso de su ADN y las vivencias infantiles en un ambiente extraordinario, para lo bueno y para lo malo.

«El problema que tenía Miguelito fue sobrevivir a diario a esos dos monstruos que tanta sombra y tanto eclipse causaban», comenta al echar la vuelta atrás a su niñez en una entrevista celebrada ayer en Madrid, tras el ejercicio de reflexión previo depositado en su primera autobiografía, El hijo del Capitán Trueno (Espasa).

El título, como la canción del mismo nombre que lanzó hace 20 años, alude a la decepción impresa en los ojos de su padre que marcó su infancia y adolescencia. «No reunía las condiciones que buscaba en un heredero: machote, cazador, rudo. Yo era de vena más lombarda, sensible, y leía mucho», rememora.

«Lucía, el niño va a ser maricón», cuenta en el libro que un día le espetó el torero a su esposa, unas «dudas y sospechas» que intentó mitigar llevándoselo con solo 10 años de safari a Mozambique y allí, además de contraer el paludismo, intentó que lo «iniciase en la hombría» una chica de 16 años. De aquel viaje, que terminó desencadenando la separación de sus progenitores, cuenta ahora que fue «liberador». «Para qué pelear más», se dijo al considerar que Dominguín había perdido toda esperanza en él.

Miguel Bosé: «Mi problema fue sobrevivir a los monstruos que eran mis padres»
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