sábado 31/10/20
Arte

Las musas leonesas de Goya, Van Dyck y Sorolla

Nobles, reyes y campesinos leoneses fueron inmortalizados por Rubens, Goya, Van Dyck o Sorolla. El compositor Manuel Quijano, el comendador de León Diego de Mesía o la marquesa de Villafranca posaron para grandes maestros de la pintura.
'Aldeanos leoneses', de Sorolla. DL

Fueron ‘musas’ de grandes maestros. Leoneses y leonesas de la aristocracia, pero también de las clases humildes, posaron para artistas como Goya, Van Dyck o Sorolla. Sus retratos cuelgan hoy de los mejores museos. En El Prado hay una buena colección de ellos.

Don Diego de Mesía y Guzmán, comendador mayor de León y Trece de la Orden de Santiago, protegido del celebre conde-duque de Olivares que llevó por el camino de la amargura a Quevedo, fue retratado por Van Dyck. El comendador de León era un apasionado coleccionista y se hizo pintar en Flandes por el citado Van Dyck y también por Rubens. Los críticos consideran que el retrato de Rubens —en la colección Otto Gutekunst— es «más humano y exquisito» que el que le hizo Van Dyck a Diego de Mesía. Según cuenta la historia, el comendador de León empleó una inmensa fortuna en adquirir más de 1.300 obras de arte de los más famosos maestros flamencos e italianos. Van Dyck le inmortalizó entre 1630 y 1634, cuando el artista ya era pintor de la corte de la infanta Isabel Clara Eugenia.

Van Dyck fue un auténtico ‘fotógrafo e ilustró, como ningún otro artista, la Historia de España, con una inmensa galería de personajes de la época.

El leonés Rafael Canedo, con camisa blanca, en el cuadro de los fusilamientos de Goya. DL

La vida de Diego de Mesía es apasionante. Luchó durante veinte años en Flandes como oficial del archiduque Alberto de Austria.. En Francia se entrevistó con Luis XIII y el cardenal Richelieu. En 1627 se casó en primeras nupcias con una dama de honor de la reina Isabel de Borbón, Polixena Spinola, cuya dote ascendía a la fabulosa suma de 200.000 ducados. Además de Comendador Mayor de León, Diego de Mesía fue, a lo largo de su longeva vida —murió a los 75 años—, presidente del Consejo de Flandes y de Italia, Gobernador de Milán y de los Países Bajos o alcalde del Real Sitio de Aranjuez.

Los Goya leoneses

El compositor leonés Manuel Quijano, nombrado maestro de música del Teatro de la Cruz tras la Guerra de la Independencia, fue inmortalizado por Goya. Quijano, que compuso una obra dedicada a Wellington, alcanzó gran fama con la música que compuso para numerosas piezas teatrales: Don Quijote, La caída de Godoy, Margarita de Strafford o Pedro el Grande. El retrato que le dedicó Goya y que se encuentra en el Museo Nacional de Arte de Cataluña está fechado por el propio pintor en 1815.

En 1804 Goya pintó el célebre retrato de María Tomasa Palafox (1780-1835), vestida con un traje blanco y sentada en una butaca roja, pintando, a su vez, un retrato de su marido, Francisco de Borja Álvarez de Toledo y Gonzaga, marqués de Villafranca.

El ‘camisa blanca’

Goya inmortalizó en ‘Los fusilamientos del 3 de mayo’ al berciano Rafael Canedo

Los fusilamientos del 3 de mayo, una de las obras más conocidas de Goya, que se exhibe en el Museo del Prado, también tuvo su protagonista leonés. Entre los insurgentes que las tropas napoleónicas pasaron por las armas en la tapia de la Montaña del Príncipe Pío, estaba el berciano Rafael Canedo, natural de Camponaraya, que sobresale en el cuadro por su camisa blanca y las manos en alto frente al pelotón de fusilamiento. Goya sugirió este cuadro a la regencia liberal de Luis María de Borbón y Vallabriga,

En Nueva York

La Hispanic Society posee la obra ‘Aldeanos leoneses’, pintada por Joaquín Sorolla

La Hispanic Society of America posee la obra Aldeanos leoneses, cuadro pintado por Sorolla en 1907. El cuadro fascinó tanto al magnate norteamericano Archer Milton Huntington que no sólo lo compró, sino que encargó al artista valenciano las célebres Visiones de España —obras de gran formato sobre las regiones de España y Portugal, para decorar la biblioteca de la sede neoyorquina de la Hispanic Society.

Madrazo, el afamado pintor romántico, consumado retratista y director del Prado, pintó a la mujer que iba a marcar toda una era en León, Esperanza Mateo-Sagasta, condesa de Sagasta.

El retratista de Hollywood

Caso contrario es el de Enrique Dorda, el leonés que retrató a Greta Garbo, Marlene Dietrich y buena parte de la nobleza europea. En 1928 el leonés pone rumbo a La Habana, donde en poco menos de un año retrata a los principales dignatarios y la alta sociedad cubana.

Un año después recala en Nueva York, donde residirá hasta su muerte en 1947. En la Gran Manzana realiza encargos para reconocidas revistas de la época, como el de Greta Garbo para Motion Picture Magazine. Dorda inmortalizó con sus pinceles a personajes como Marlene Dietrich, la prole de Zita de Borbón-Parma, la última emperatriz y reina consorte de Austria, que tuvo ocho hijos; el barón Edouard Issaverdens, un aristócrata de origen egipcio afincado en París, al que el artista leonés pintó en 1919 con su perro; o la pequeña Beatrix von Heeren, cuyo retrato está depositado en el Museo de León.

Las musas leonesas de Goya, Van Dyck y Sorolla
Comentarios