jueves 22.08.2019
la mascarada que se hace patrimonio

El museo que se alzará entre los escombros

Su nombre será Museo de la Máscara Ibérica y mostrará la riqueza y vigencia del carnaval tradicional en España y Portugal. El proyecto, ya aprobado, prevé remozar del todo la ruinosa iglesia de Velilla de la Reina con 350.000 euros..
El museo que se alzará entre los escombros

De iglesia en ruinas a templo del antruejo. De rincón lleno de encanto y de nostalgia histórica —aunque derrumbes y pérdidas continuas de material imposibilitaban acceder al interior sin peligro— a acoger el nuevo Museo de la Máscara Ibérica. Es la iglesia de San Pelayo en Velilla de la Reina, una de las localidades con más tradición de carnaval tradicional de todo el viejo reino, y que se convertirá a partir del mes de noviembre en sede de un centro cultural «abierto y transfronterizo».

El proyecto, aprobado la semana pasada y al que ha tenido acceso Diario de León, prevé remozar completamente un edificio que en los últimos años llevaba camino de convertirse solo en despojos a pesar de su interés histórico y documental, aparte de restaurar y conservar su pórtico barroco, testigo de un templo anterior y de mayor prestancia, conservar parte de los muros y mantener los volúmenes originales. Sumando las distinas salas de exposición y estancias auxiliares y de servicios, el museo contará con una superficie principal cercana a los 236 metros cuadrados útiles.

El proyecto ha sido redactado por la arquitecta Sonia Álvarez Juan y, según explicaba a este periódico el alcalde de Cimanes del Tejar, Andrés García González, «el tiempo se nos está echando encima», en referencia a la necesidad de agilizar plazos para que las obras, como está previsto y recuerda el regidor, culminen en noviembre.

Y en torno a su funcionamiento y puestos de trabajo que creará, García González comentó que aún es pronto para dar detalles pero que, en todo caso, habrá de consensuarse con la Diputación leonesa, entidad que logró reunir los 350.000 euros —en parte gracias a fondos de la Unión Europea— que cuestan estas intensas labores de restauración y equipamiento. Lo que sí tiene claro el alcalde del municipio al que pertenece Velilla es que su ámbito de trabajo será «internacional» en referencia a que no contendrá solo piezas, reproducciones y paneles relacionados con la indumentaria, documentación y objetos típicos de los antruejos leoneses, sino también de los carnavales portugueses, especialmente del área de Braganza, con la que León lleva muchos años entablando relaciones de todo tipo.

En concreto los planos del proyecto contempla la creación, en el perímetro de la iglesia, de cuatro salas de exposición, una recepción y zonas de servicios con accesibilidad universal, y un vestíbulo que corresponde con el pórtico barroco y que, una vez restaurado por completo, exhibirá con claridad la leyenda que comienza «esta obra se hizo en el año de 1657». En lo que respecta a la estructura del templo, se consolidarán los gruesos muros de tapial que presentan mejores condiciones y en el resto se empleará ladrillo y otros materiales. Dispuesta en una planta al estilo de la antigua nave de la iglesia, la sala principal contará con 83,71 metros cuadrados, contemplándose otras dos de 15,18 y 18,67, y una más de 40,74 metros cuadrados que corresponde con el ábside, única parte que actualmente conserva techumbre y artesonado. También se dará una solución a lo que queda de la torre ya derrumbada, ahora morada cigüeñas; y es que el declive del edificio se había venido acelerando en los últimos tiempos. Tanto, que el Ayuntamiento se vio obligado hace dos años a vallar el recinto, retirar las tejas que cubrían la portada y redoblar las peticiones de ayuda para el inmueble.

La gran iglesia original, renacentista del XIV, y posiblemente alzada sobre otra anterior, debía ser magnífica en su época, a tenor de los corpulentos muros laterales, la citada portada de sillería del Barroco y el arco apuntado del interior. Dejó de usarse a principios de los ochenta a causa de su incipiente mal estado y en 1985 se consagró en el pueblo un nuevo templo parroquial de líneas contemporáneas. Una decisión del Obispado que ya entonces resultó polémica dado que muchos vecinos preferían la restauración de aquella en la que habían sido bautizados o habían contraído matrimonio. El valioso retablo, que se adaptó a la iglesia nueva —sin altura suficiente para albergarlo, hubo que recomponerlo y situarlo más bajo—, cuenta con dos pinturas de gran valor que provenían de otro más antiguo. «En 1683, cuando se construyó o compuso el retablo que se conserva, se aprovecharon tablas anteriores, muy realistas, para la calle inferior y se realizaron otras dos pinturas, más místicas, para la calle superior: una que narra la aparición de la Virgen del Camino al pastor Álvar Simón Gómez y la otra que se trata de una representación de la Sagrada Familia», puede leerse en la web de la localidad.

La iglesia ha venido entablando un diálogo histórico con otro tótem local, el gran negrillo que, como en muchos pueblos leoneses, se alzaba frente al lugar sagrado y marcaba el lugar de reunión de los concejos. En 1990, como les ocurrió también a tantos otros ejemplares, cayó abatido por la grafiosis pero el artista Alonso Santocildes, cinco años después, lo talló e historió con motivos comarcales, una obra que asimismo necesita de una adecuada restauración. Sometido a estudio, se concluyó que la edad del árbol superaba los 800 años y se recuperaron 21 cuerpos, datados en torno al año 1000, que habían sido enterrados a sus pies.

El museo que se alzará entre los escombros