miércoles. 07.12.2022

El Museo del Prado recrea la capilla pintada por Carracci con 16 murales

                      Uno de los frescos de Carracci. EMILIO NARANJO
Uno de los frescos de Carracci. EMILIO NARANJO

Por primera desde 1833 se exponen en el Museo del Prado las 16 pinturas murales que se conservan de la capilla de la familia Juan Enríquez de Herrera, pintada por Annibale Carracci y sus ayudantes.

Las pinturas ilustraban los muros de la iglesia de Santiago de los Españoles, situada la plaza Navona de Roma. El conjunto es de excepcional relevancia por cuanto supone la puesta de largo de los siete frescos recién restaurados que custodia El Prado.

Pero además es doblemente valioso porque los técnicos se han esmerado en recrear un montaje que permite al visitante recorrer las diferentes alturas de la capilla e imaginar su decoración. En vez de alzar la mirada y observar el trazado ascendente de los murales, el observador, por obra y gracia del diseño del espacio expositivo, puede solazar la mirada en la contemplación de pinturas colocadas en un plano horizontal. La espléndida capilla, que ahora se encuentra completamente destruida, fue edificada entre 1602 y 1606.

Su decoración fue encargada por el banquero palentino Juan Enríquez de Herrera al italiano Annibale Carracci (Bolonia, 1560-Roma, 1609) en honor a san Diego de Alcalá, franciscano andaluz fallecido en 1463, al que Herrera encomendó la sanación de su hijo enfermo.

Carracci se adscribía a la técnica naturalista y pronto apostó por la ruptura con la tradición manierista. Su ascendencia en su tiempo fue colosal y, tras un cierto olvido, hoy se le reconoce como uno de los creadores del arte moderno, en un plano casi de igualdad con Caravaggio. Los dos eran muy distintos, pero abominaban de los excesos del manierismo.

El Museo del Prado recrea la capilla pintada por Carracci con 16 murales
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