miércoles 18/5/22
El nuevo trío

Los museos que vendrán

La pandemia y la mala suerte han retrasado la apertura de tres museos. Este año San Isidoro abrirá un espacio expositivo renovado, con zonas hasta ahora vetadas al público y piezas que no había exhibido. En mayo concluirá el museo de Marialba de la Ribera y en 2023 el de Lancia.
                      Imagen virtual del futuro Centro Arqueológico de Lancia. GON ARCHITECTS
Obras de ampliación en el Museo de San Isidoro. RAMIRO

Son los nuevos cofres de tres tesoros indiscutibles. San Isidoro lleva más de un año a corazón abierto para reformar su museo, la basílica paleocristiana de Marialba ha sido engullida por un ‘contenedor’ que la pondrá a salvo y Lancia prepara un centro arqueológico, fragmentado en tres espacios y recuperará el paisaje que tuvo hace 2.000 años. Abierto al público a finales de los años cincuenta, era un auténtico calabozo, con una impracticable escalera de caracol y estancias en las que ha sido imposible mostrar los fascinantes tesoros acumulados durante mil años. A Juan Pablo Rodríguez Frade, Premio Nacional de Arquitectura, le ha tocado improvisar y readaptar su diseño de ampliación de San Isidoro sobre la marcha.

Y es que la gran reforma —que sufrió retrasos derivados de la pandemia—, ha sacado a la luz restos arqueológicos cruciales para certificar la historia del edificio. Han aparecido vestigios del palacio real, de las sucesivas fortificaciones de la Legio VII, y dos hornos de fundición de campanas, datados entre los siglos XIII y XVI; una rareza arqueológica que se preservará de forma visible. Todos los hallazgos serán visibles. La transformación del museo servirá para triplicar el espacio expositivo, mostrar lugares que ahora no se incluyen en la visita, como el adarve de la muralla tardorromana o la capilla de la Magdalena, y exhibir tesoros que no cabían en las vitrinas, como el ajuar funerario de la infanta Doña María o el Pendón de San Isidoro.

Tras la reforma del museo, prevista para febrero —aunque restará la musealización— quedarán dos obras pendientes en la colegiata: la restauración de los pináculos y los frescos del Panteón Real, que están en fase de licitación.

Dos museos en la naturaleza

A diez kilómetros de la colegiata está en plena construcción el museo que permitirá poner a salvo las enigmáticas ruinas de Marialba de la Ribera. Preservar el museo ubicado en el municipio de Villaturiel ha sido una batalla larga y accidentada. Tras décadas de abandono, una subvención del Ministerio de Cultura y las aportaciones del Instituto Leonés de Cultura (ILC) y del propio ayuntamiento, daban vía libre al proyecto diseñado por el arquitecto Melquíades Ranilla —autor también del Plan Director de las murallas de León—para proteger los restos de una de las basílicas paleocristianas más antiguas del mundo (del siglo IV).

                      Obras de ampliación en el Museo de San Isidoro y el nuevo museo que protegerá los vestigios de la basílica paleocristiana de Marialba de la Ribera. RAMIRO / MARCIANO PÉREZ

El nuevo museo que protegerá los vestigios de la basílica paleocristiana de Marialba de la Ribera. MARCIANO PÉREZ

La empresa de Lorca que ganó el concurso dejó la obra empantanada y hubo que volver a reasignar los trabajos en mayo. La nueva adjudicataria, la madrileña Bauen, dispone de un presupuesto de 1,2 millones de euros y un plazo de ejecución hasta mayo. El museo tendrá un exterior en tonos tierra, en sincronía con el paisaje. Dispondrá de 1.856 metros cuadrados, en dos plantas. Una ‘piel protectora’ para los restos excavados por primera vez en 1968 por Helmut Schlunk y Theodor Hauschild, del Instituto Arqueológico Alemán; un yacimiento que sigue dando quebraderos de cabeza a historiadores y arqueólogos.

Larga ampliación

San Isidoro lleva en obras casi tres año. En febrero acabarán los trabajos, pero resta la musealización

De formas simples, la construcción tiene plena accesibilidad a través de suaves rampas. Pero lo que verdaderamente define al museo es la luz natural, gracias a un techo de lucernarios. De día el edificio se hace más opaco y es desde el interior donde el espectador se asoma a los restos como si fuera un mirador.

En 2009, la ‘lectura’ del subsuelo en un área de 8.000 metros cuadrados, mediante georradar, descubrió la existencia de grandes construcciones, a unos 200 metros al norte de la basílica, que llamaron la atención de los arqueólogos por la solidez y amplitud de las estructuras detectadas; todo apunta a que se trataría de edificios notables, en consonancia con la propia basílica.

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Imagen virtual del futuro Centro Arqueológico de Lancia. GON ARCHITECTS

Tan original como el anterior es el plan que tiene la Diputación para convertir el yacimiento astur-romano de Lancia en un colosal museo al aire libre. El estudio madrileño Gon Architects, que ganó el concurso convocado por el ILC, tendrá listo en febrero el proyecto definitivo y las obras comenzarán inmediatamente. La Diputación destinará dos millones a recuperar el paisaje originario de la ciudad astur-romana. Los arbustos, frutales y cultivos que tenía cuando fue el último bastión en caer contra el Imperio Romano volverán a brotar en la senda histórica que une el yacimiento y las Cuevas Menudas. El Centro Arqueológico, que no estará concluido hasta el próximo año, está fragmentado en tres edificios. El primer pabellón, de 90 metros cuadrados y de tres a cinco metros de altura, será el centro de recepción de visitantes. A 123 metros de distancia se sitúa el centro de interpretación del yacimiento, de 287 metros cuadrados y de cuatro a seis de altura. Albergará una sala de exposiciones y otra multiusos, así como un almacén. El último edificio, de 439 metros cuadrados, está pensado como zona de trabajo e investigación para los arqueólogos .

La Diputación compró este año diez hectáreas a propietarios particulares, en cuyos terrenos ha sacado a la luz el foro romano. También adecentó los restos que ya eran visibles en el yacimiento de Villasabariego. Todo con la finalidad de dignificar un enclave que durante décadas ha sufrido persistentes expolios.

Asimismo, una columna de 800 kilos desenterrada en Lancia y que llevaba 35 años ‘tirada’ en el patio del ILC, volvía en octubre al lugar exacto del que fue extraída.

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