lunes. 08.08.2022

Especializado en Economía, Carlos Chaguaceda pasó por Bruselas para iniciar una brillante carrera que en pasos muy resumidos se concretan en la incorporación en 2001 como director de comunicación a Telefónica Media y en junio de 2002 a Coca-Cola, donde ejerció como director de comunicación corporativa y portavoz de la compañía hasta diciembre de 2013.

—Siendo director de Comunicación del Museo del Prado, al margen de la heterodoxia que le quieran aportar a su departamento, ¿recibe o ha recibido propuestas al filo de lo aceptable?

—Hace poco me preguntaban: ¿Dejaríais que Beyonce presentara un disco como lo hizo en otros lugares? Yo sólo puedo decir que la notoriedad es necesaria. La notoriedad a cualquier precio, no. Yo, al respecto, te puedo decir que más que cerrarse puertas, lo que uno debe hacer es pensar las cosas detenidamente. Hace poco aquí estuvo Lang Lang, el pianista chino, tocando y se retransmitió. Tres temas delante de Las Meninas. Esa fue una situación que surge porque nos enteramos de que el hombre siempre cada vez que viene a Madrid visita el Prado. Y se lo propusimos. Y le encantó. Podría haber dicho que no. Y fue portada en varios medios chinos y salió en la televisión china. Eso al final es también promoción de España. En un mundo en el que todo es replicable, el Museo del Prado es irreplicable.

—Resultó bastante gráfica la explicación de que usted todavía se pide el penalti... Con los años, la experiencia en todos los sentidos y demás, ¿de verdad que se los pide con las mismas ganas?

—Sí, sigo teniendo la ilusión. Lo importante es que uno sepa su papel. Yo, aquí, puedo aportar poco en términos de conservación, restauración, Historia del Arte o gestión administrativa... Pero sí que puedo aportar en esta tarea de construir relatos y argumentos. Y ese es mi papel. Pero si el resto de la gente que trabajamos aquí, no va aportando lo suyo, los proyectos no salen. Esto no es un trabajo individual. Y lo bueno es que la identidad de todos los que trabajamos en el Museo del Prado está volcada en esta línea.

—Pues tiene que reconocer que si están en esa línea, verán en usted un filón para hacer cosas así...

—Bueno, hemos hecho la colaboración con el Maratón de Madrid, la visita de Rafa Nadal el 3... Puedo decir que tenemos la suerte de poder construir relatos de este tipo para contar lo que es el Prado y lo mucho que aún aporta. Yo también tengo una parte de mi trabajo que es de conector de ideas. Y, en definitiva, se trata de ver qué cosas se pueden hacer y no se han hecho.

—En lo convencional, luego está que los medios hagan caso. ¿Cómo se juega ahí el partido?

—Nadie gana todos los partidos ni mete todas las canastas. Esto de la comunicación es un juego de mantener un buen porcentaje, y tirarte las que te tienes que tirar. Nadie mete todas. Ni Michael Jordan.

—Usted en un libro decía: tú puedes ser noticia. ¿Sigue en pie? ¿Cree en las mismas máximas, ahora que el periodismo está patas arriba?

—Creo que los principios del libro siguen siendo válidos. Las noticias son infinitas, pero la estructura de fondo de los mismos se resume en pocas cosas. Por ejemplo, los aniversarios son noticia. Pero noticia a todos los niveles. En cuanto a celebraciones históricas o en el cumpleaños de tus amigos. Premios, fechas redondas, encuestas... El 18 de mayo es el día internacional de los museos. Yo, ese día sé que los medios hablarán de los museos. Entonces, nosotros tendremos que pensar y preparar algo de calidad.

«La notoriedad es necesaria; la notoriedad a cualquier precio, no»
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