domingo 22/5/22

Nueva cara del mudéjar de Carrizo

La Junta restaura las pinturas murales de la sala moruna del Monasterio Cisterciense de Santa María La actuación busca la conservación de la estancia
                      Las pinturas pudieron ser acometidas en el claustro durante el siglo XVI. DL
Las pinturas pudieron ser acometidas en el claustro durante el siglo XVI. DL

El monasterio de Carrizo conserva unas pinturas murales de inspiración mudéjar en una pequeña estancia que hasta hace poco tiempo venía acogiendo el archivo monacal. Se encuentran ubicadas en la zona occidental del claustro y podrían haberse realizado en las importantes reformas acometidas en el claustro durante el siglo XVI, junto con la sala capitular. Este espacio habría servido como vestíbulo para recibir a los colonos y dar asiento a las entradas de grano, mercancías y aprovisionamiento propios del monasterio. Se trata de una pintura mural que ocupa todos los paramentos de la estancia.

En 1974, el monasterio fue declarado Bien de Interés Cultural e inmediatamente se sucedieron campañas de obras centradas en la iglesia, la Sala Capitular o el claustro, sin que ninguna de estas actuaciones afectara directamente a la sala de las pinturas. En el revestimiento de los cuatro paramentos de la estancia se documentaban pérdidas más o menos extensas, producidas por desprendimientos o vinculadas a las reformas padecidas. Además, se advertían amplísimas zonas ahuecadas, fracturadas y completamente deformadas, de manera que entrañaban un riesgo inminente de desprendimiento en forma de grandes placas.

Las intervenciones de restauración han partido de la naturaleza de la fábrica de tapial, que provoca la exfoliación de los revestimientos decorativos, hasta el extremo que en este conjunto pictórico apenas conservaba un 20 % del total del mortero, con relativa adhesión al sustrato mural. Para completar la intervención se ha aislado y sustituido el solado y tratado el alfarje, por lo que se trata de una actuación integral que garantiza la correcta conservación del conjunto.

Este edificio monástico constituye, junto a los de Gradefes, Sandoval y Carracedo, la más notable serie de fundaciones cistercienses de la provincia de León. Fue fundado en 1176 bajo el patrocinio de Estefanía Ramírez, viuda del conde Ponce de Cabrera, noble de la corte de Alfonso VII, aunque el edificio del monasterio ya se había comenzado en características románicas. Recibió múltiples donaciones y a finales del siglo XII quedó bajo la jurisdicción de las Huelgas Reales de Burgos. En 1835, sufrió la Desamortización. Sus monjas se trasladaron entre 1868 y 1871 al monasterio premostratense de Villoria, regresando luego a Carrizo, donde permanecen.

Nueva cara del mudéjar de Carrizo
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