lunes. 26.09.2022
Literatura

La nueva vida leonesa de Ariel Andrés Almada

Su libro ‘Hija’ es uno de los best sellers de libros infantiles de 2019

Ahora inicia en León una etapa vital y literaria

Almada con su nuevo libro titulado ‘Hijo’. J. F. S.

«¿Y aquí viven hadas?», preguntó Luna, de 6 años, cuando visitó las Cuevas de Valporquero. Es la hija de un escritor de libros infantiles. Por lo que si todo se hereda, he aquí una historia en la que la imaginación trata a la realidad de tú a tú. Ese momento luminoso lo protagonizó la hija de Ariel Andrés Almada, escritor argentino, ahora, vecino de León.

La vida da muchas vueltas pero Ariel Andrés Almada a veces corre más. Y dispuesto a seguirlas como un corredor de fondo ha dado con León como lugar fijo de residencia. Lleva el suficiente poco tiempo como para mantener en forma todas las constantes de sitio favorito. Que a sus 44 años Almada elija León para vivir ya sería una grata noticia, pero este bonaerense tiene un asunto que amplifica de sobra su presencia: Su libro Hija es uno de los best sellers de libros infantiles de 2019, una publicación que se reedita y reedita aún, y que lo ha situado en lo más alto del escalafón de ventas y reconocimientos junto a su editorial Cuento de luz. Hijo, siguiente título, va por el mismo camino.

La nueva vida de Ariel Andrés Almada está así ahora empapada de León, en donde encuentra rincones que lo enamoran o pueblos y comarcas a los que quiere ir, comer, ver y tocar.

A todo esto, la historia de este autor parte de una ruptura vital que fue una crisis existencial en toda regla cuando hace unos tres lustros abandonó su trabajo en torno al marketing y la empresa, dejó Argentina y se vino a vivir a España. Quería perder de vista muchas cosas, aunque de esa vida dejó un título que funcionó muy bien en el mundo editorial bajo el título de Marketing de crisis. Cómo crecer cuando los mercados no crecen.

«Creo que León es una muy buena ciudad para vivir y escribir, con mucha cultura y tradición», explica acerca de ese idilio que surgió cuando vino a pasar cuatro días recomendados por compañeros autores como Emma S. Varela y Rafael Saravia.

«Para recuperar calidad de vida hay que hacer lo contrario a la tendencia», asegura, también, lo que sirve para entender que el argentino huía del ritmo frenético de la gran ciudad para encontrar la calma de un lugar pequeño y cercano aún a riesgo de perder cierto foco de en dónde en teoría se rematan los negocios.

Lo de escribir para niños, en el caso de Almada, no es una transición para abordar gestas mayores, porque sí es consciente de que contribuir a que a los más pequeños lean, y que sean libros suyos, para él es más que una recompensa. «Además, el sector de literatura infantil y juvenil es de los que menos se han visto afectados por la digitalización», explica. Junto a añadir que la propia naturaleza de los libros de este negociado requieren de un valor estético que se encuentra en el libro en papel. De hecho, la alemana Sonja Wimmer, que es la madre de esa Luna que ya intuye hadas en Valporquero, es una ilustradora top a nivel internacional. Por lo que puede que hasta haya un hilo invisible que le une a este tipo de literatura.

«Una novela es extensa. Un cuento es intenso», dice también sobre las exigencias que requieren los libros para niños. Y en ese quitar lo que sobra anda ahora en León Ariel Andrés Almada dispuesto a proyectar sus libros desde aquí, y, ya por su cuenta, aprenderse el mapa gastronómico de la provincia, leer a sus autores y, en definitiva, salpimentar esta nueva vida identificándose con la provincia desde los Picos de Europa a El Bierzo o los pueblos del Sur. «Me gusta el sentimiento que noto en León de orgullo», añade. Aunque en Almada las preguntas que puede hacer, siempre tienen la curiosidad de quien llega a los lugares para no perderse nada. De Argentina a España, a Alemania y Madrid para aterrizar en León.

La nueva vida leonesa de Ariel Andrés Almada
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