jueves 19/5/22
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Hace tres años le nombraron hijo adoptivo de Boñar y ahí se rindió. Así, prometió que su personaje central, Roberto Fuentes, pisaría estas tierras, en donde ha sido acogido como su best seller particular. «Escribo para lectores a los que les gusta devorar historias, sin importar su edad, y que desean dejarse atrapar por una historia que les empuje a leer un capítulo tras otro. Para aquellos que buscan en la lectura un entretenimiento y evadirse de las preocupaciones del día a día. Por eso mis novelas tienen capítulos cortos, en los que siempre pasa algo y nada es intrascendente», dice, y en este caso añade que en concreto para satisfacer a sus paisanos de Boñar, un lugar convertido en escenario de ficción. Esa complicidad con el lector en este caso se dobla al querer fascinar a sus vecinos. «Creo que lo fundamental son los personajes, que el lector se pueda identificar con ellos, con sus miedos y deseos, y que los hechos que se narren le parezcan creíbles. En una novela policíaca no siempre es fácil engañar al lector y alejar sus sospechas del verdadero asesino, aunque a veces, más importante que el quién, es el cómo y el por qué», relata, dejando claro que una de sus armas es la intriga o esa realidad escondida que solo se descubre si el lector se entrega al libro como él a Boñar.

La obligatoria complicidad con el lector de Boñar
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