martes 20/10/20

La ópera del Real que acabó siendo un vodevil

El público suspendió ‘Un ballo in maschera’ por falta de distancia social

El teatro afirma que cumplió la normativa

Los reyes inauguraron la temporada la víspera del escándalo. EFE

El Teatro Real «cumplió y reforzó» la normativa sanitaria vigente que «no exige separación» entre los espectadores que asisten las funciones. El presidente de su patronato, Gregorio Marañón, recuerda que como en el transporte público, «es obligatorio el uso de mascarilla, pero no la distancia».

Respondía así tras la traumática suspensión el domingo de la función de Un ballo in maschera, (Un baile de máscaras), una circunstancia inédita en el Real y que no habían vivido antes ni el director musical Nicola Luisotti, ni el responsable artístico del teatro, Joan Matabosch, ni los mas antiguos de la casa. Adelantó Marañón que estudiarán «nuevas vías para complacer a todo el mundo», sin que se modifique, de momento, el sistema de venta de entradas, y negó que se trate mejor a los espectadores de las localidades caras que a los de las baratas, desde donde partieron los gritos y pataleos que obligaron a suspender la función.

«Imagina que compras un billete de avión, de tren o autobús y no viajas porque no hay separación. No sé a qué reglas se refieren quienes dicen que las hemos incumplido: no hay normas de separación», insistió Marañón al explicar que el Real tenía el domingo un aforo del 51%, «muy por debajo del 65% que nos hemos fijado, cuando la norma nos impone el 75%». Reiteró que se cumplió a rajatabla la normativa y negó que se trate mejor al público del patio de butacas que al del gallinero, llamado ‘paraíso’ en un Teatro Real «que no afronta un problema de lucha de clases».

La protesta del galLinero

No obstante tratará de ser «sensible» respecto a quienes tengan «sensaciones subjetivas» de inseguridad por la pandemia. «Estamos esforzándonos para entender a los espectadores de ‘paraíso’. Habrá que echarle imaginación en próximas funciones, no solo para cumplir las medidas, sino para empatizar e infundir tranquilidad a quienes sienten prevención por el virus. A ver si lo conseguimos».

Marañón abrirá una investigación para averiguar lo que califica de «lamentable incidencia». Mañana habrá otra función de Un ballo in maschera y el Real admite que no se ha tomado ninguna medida distinta a las de anteriores funciones, «aunque se están estudiando».

Sin mano negra Marañón no ve «una mano negra» tras las quejas que llevaron a la cancelación de una función por primera vez desde la reapertura del Teatro.

«La condición humana es plural. Pero es evidente que el que haya personas que teniendo una alternativa sigan vociferando cuando el maestro levanta la batuta, es porque están deseando que se suspenda la función», aseveró, con todo, el presidente del patronato.

No comprende a quienes no aceptaron la devolución del importe de la entrada ni la reubicación en otra localidad».

La ópera del Real que acabó siendo un vodevil
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