domingo 08.12.2019

La Pandilla vuelve a la carga

Manuel Arrontes reedita las tres obras originales de 'La Pandilla palomera ' y desvela tres obras inéditas de la saga.
La Pandilla vuelve a la carga

yaiza Derbyshire | León

Seis chavales, un pueblo de la costa norte y una serie de crímenes son los ingredientes perfectos para una saga juvenil de aventuras policíacas. La Pandilla Palomera de Manolo Arrontes vueleve a embarcarse en tres nuevas aventuras de la pandilla más divertida; La de la casa blanca; La cueva del butano y una nueva aventura que está prevista para salir a la luz este noviembre. Los amigos se volverán a enfrentar a numerosos altercados como robos, asesinatos o secuestros y a escondidas de sus padres y profesores intentarán resolver los casos policíacos. Las historia está ambientada entre 1972 y 1973 y se desarrolla la acción en tiempo real y aunque estos chavales intentan jugar a su aire una serie de acontecimientos raros suelen interrumpirles.

El autor del libro es natural de Valencia de Don Juan pero vivió toda su infancia en un pueblo de la costa del norte y aunque los hechos no son autobiográficos, sus «vivencias y experiencias fueron muy útiles» a la hora de escribir las aventuras de los jóvenes y « las marismas, el mar y el monte de esta zona geográfica dieron mucho juego a los acontecimientos».

La pandilla está formado por seis chavales entre 10 y 12 años; Minutos, el jefe y el más deportista del grupo; Peseta, el más ahorrador y el más serio; Toronto el más fuerte; Wattusi, elcreativo; Catania, el más travieso y gamberro y Pachi, el más pequeño pero con una gran inteligencia. Arrontes comenta que «los niños en las presentaciones de los libros siempre intentan compararme con alguno de los personajes pero realmente me veo reflejado en todos en algún momento de la saga». Las clases habitualmente realizan lecturas de las obras en grupo y suelen identificarse a si mismo o identificar a algunos de sus compañeros con alguno de los protagonistas. Según Arrontes, «cómo se abarcan personajes tan distintos entre sí, es más fácil que los chavales se puedan ver reflejados en la novela y empatizar más con la historia».

Arrontes decidió embarcarse en este viaje literario al observar los fallos de la ficción ambientada en los 70 y los 80. Comenta que al ver la serie Cuéntame «había falta de zapatilla por parte de la madres» y que «los niños eran demasiado correctos» . En cambio, los personajes presentes en la serie de animación norteamericana Southpark eran mucho más acordes a la realidad de esa época. Al ver esto se le ocurrió lanzar una serie paralela a Southpark pero ambientada en España. Los guiones no llegaron a cuajar y Arrontes, con inspiración de sus lecturas de las obras de Enid Blyton como Los cinco, trasladó la idea al género narrativo y nació la pandilla palomera.

«Hacer el bien por el bien» y que «no hace falta gastarse dinero para pasarlo bien» son los valores principales que quiere transmitir el escritor en esta saga. Los niños no se gastan ni una sola peseta a lo largo de la acción y Arrontes recalca que «cuando uno no tiene la facilidad del dinero puede explotar más su imaginación y creatividad». Además, a diferencia de Los cinco, los niños no resuelven los crímenes a cambio de una recompensa o por altruismo hacen únicamente intentan alcanzar la justicia y «ocultar sus andaduras a sus padres y profesores es un mero trámite para salir victoriosos y alcanzar el bien común».

El escritor de Valencia de Don Juán intenta ser lo más realista posible con los individuos que relata. Muchos de los jóvenes lectores le dicen a Arrontes que les «fascina que los mayores de los libros digan palabrotas» y que le da la sensación de que no les trata de tontos sino de jóvenes. Arrontes quería escribir sobre y para este rango de edad ya que se encuentran en una época ambigua de su vida; están «en las puertas de salida de la infancia y la entrada a la adolescencia».

Además, cree que aunque es un periodo histórico antiguo, «los chicos de ahora se sienten identificados porque las ganas de pasarlo bien y de ser libre lo tienen los chavales de hoy, de hace treinta años y 300 años también».

La historia retrata a los adultos de manera «realista» con todos sus defectos y sus miserias, ya que los adultos «tienen las mismas carencias pero más años de vida».

Los profesionales de la enseñanza y los amantes de la literatura suelen criticar la falta de lectura entre los jóvenes de hoy en día y muchos culpan a las redes sociales y las nuevas tecnologías ya que absorben una gran cantidad de horas diarias de los adolescentes. En cambio, el padre de La Pandilla Palomera es contrario a este pensamiento y afirma rotundamente que «los niños sí que leen» y que el éxito de Harry Potter o Los futbolísimos son una clara prueba de ello. Añade que «es un problema de los padres, los niños y jóvenes copian los habitos que ven en casa y si cuando los mayores llegan a casa y se ponen a ver la televisión en vez de abrir un libro los hijos harán lo mismo». Además cree que las nuevas tecnologías son mucho más culpables de la falta de deporte o actividades al aire entre la rutina de la sociedad que de la pérdida de los habitos de lectura.

Los seguidores de la Pandilla suelen interesarse sobre los gustos de este autor y para él el Quijote es «la obra inmensa por excelencia» pero se muestra contrario a empujar los más pequeños hacia las obras clásicas. Según el autor, «obligar a los niños leer adaptaciones o las obras originales sin el bagaje cultural necesario puede provocar un rechazo a los libros en general». No es contrario a la lectura obligatoria en los centros educativos pero «los niños deberían leer sobre cosas que les interesan como la Pandilla Palomera o incluso algún clásico de Julio Verne» para estimular el amor por la literatura. El Camino de Miguel Delibes fue el libro que más marcó su adolescencia, una obra que, al igual que La Pandilla Palomera, refleja la juventud del siglo XX.

González también tiene varios proyectos literarios en el tintero que desea lanzar al público cuanto antes. Uno de ellos es un libro basado en un niño detective que sufre de bullying en su colegio pero a la vez es un personaje extremadamente inteligente y mucho más avanzado que sus compañeros, y como resultado de su marginación recurre a resolver crímenes. Por otro lado quiere adentrarse en el mundo de la tecnología y las redes sociales, un campo en el que no está muy familiarizado. La historia es de ficción y está dirigida a un rango de edad más mayor que su demografía habitual, para adolescentes de 16 y 17 años y juega con la idea de como sería la sociedad actualmente si las nuevas tecnologías se hubiesen desarrollado unos siglos antes. Tras la publicación de la sexta entrega de la saga, Arrontes quiere dar un descanso a los seis integrantes de la pandilla pero no descarta que dentro de unos años se vuelvan a enfrentar de nuevo a los delincuentes de la costa del norte.

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