domingo 23.02.2020
Patrimonio

El paseo por la muralla de León quedará descuartizado

No habrá acceso en Era del Moro y la fortificación será paseable en cuatro tramos inconexos: el Cid, el Archivo Histórico, Puerta Castillo y el Museo de San Isidoro
El cubo de Conde Rebolledo, ya restaurado, sigue aún vallado. RAMIRO
El cubo de Conde Rebolledo, ya restaurado, sigue aún vallado. RAMIRO

La ruta por el adarve de la muralla de León será un calvario. La decisión de la Comisión Territorial de Patrimonio de no autorizar un acceso en Era del Moro, en el tramo que se está restaurando actualmente, dejará troceado e inconexo el paseo de ronda. La concejala de Cultura, Evelia Fernández, no ha querido dar explicaciones. Fuentes municipales aseguran que en la actual rehabilitación de Era del Moro, uno de los puntos negros de la muralla, no se ha licitado la escalera metálica prevista inicialmente, después de que Patrimonio tumbara el proyecto. Aunque los trabajos incluyen la reparación del adarve, no será accesible. Las obras en este lienzo, que comenzaron con retraso en agosto, no concluirán hasta el verano.

Recorrer los tramos paseables de la fortificación tardorromana se convertirá en una aventura. Solo se podrá subir en el jardín del Cid —un tramo que desde su apertura no ha dejado de sufrir ataques vandálicos— y en la Casona de Puerta Castillo, que alberga el Centro de Interpretación del León Romano y permite recorrer la muralla entre el Arco de la Cárcel y casi el final de la calle Carreras. El tercer tramo accesible es el revellín del Castillo de León —hoy sede del Archivo Histórico Provincial—. Finalmente, las obras de reforma y ampliación del Museo de San Isidoro, que previsiblemente concluirán en verano, abrirán el adarve, hasta ahora vedado al público. La visita al museo de la colegiata —previo pago de la entrada— permitirá subir al lienzo de la muralla que discurre por Ramón y Cajal. Otros tramos de la avenida de los Cubos, que coinciden con el hospital HM Nuestra Señora de Regla y el convento de las clarisas, así como el adosado al Instituto Legio VII —en Era del Moro— tienen acceso restringido al adarve.

El adarve tiene acceso restringido en la Regla, las clarisas, el instituto Legio VII y San Isidoro

Con la restauración de Era del Moro, ejecutada en dos fases, y la urbanización del solar del cubo de la Calle Conde Rebolledo, restaurado hace más de un año, pero aún vallado, la muralla dejará de ser el monumento peor conservado de la ciudad. Este cubo, que se desplomó en 2016, durante la demolición de dos construcciones ruinosas que, en parte, eran su punto de apoyo, se libraba en abril de los andamios. La restauración, por 189.000 euros, dejaba visible por primera vez en siglos uno de los cubos más enigmáticos de la fortificación tardorromana. Fuentes municipales afirman que ya hay una partida en el presupuesto de este año de 12.000 euros para urbanizar el entorno de este cubo (el S-6), que desde el siglo XIV es conocido como ‘Torre derribada’. Falta aún por resolver la expropiación del solar, cuya titularidad ostenta la Fundación Carballo.

Aunque este año la mayor parte de la muralla tardorromana de León será paseable, uno de los objetivos marcados en el Plan Director, redactado por el arquitecto Melquíades Ranilla, no se cumplirá la aspiración de un largo tramo entre la Catedral y el inicio de Ramón y Cajal. La muralla, de titularidad estatal, ha sufrido momentos de auténtico colapso, que obligaron a la Administración central a sufragar obras de emergencia.

Un asunto escabroso es liberar la muralla de las edificaciones anexas a ella. A excepción de las calles Carreras y Ramón y Cajal, prácticamente en todo el perímetro de la fortificación hay construcciones adosadas: en San Pedro de los Huertos, en Ruiz de Salazar, en la calle de Serradores o en el Caño Badillo, donde para la construcción del parking bajo la Plaza Mayor se derribaron tres metros de muralla. En 2006 el Ayuntamiento anunció un ambicioso plan para dejar exenta la muralla, que se financiaría con la venta de suelo público. En 2011 el Ayuntamiento calculaba que en 2017 habría concluido el arreglo integral de la muralla y que aproximadamente la mitad sería visitable. El tiempo ha dejado en evidencia aquellas promesas.

El paseo por la muralla de León quedará descuartizado
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