miércoles. 01.02.2023
El joven artista Mikail Akar. INSTAGRAM

Mikail Akar, un mocoso de siete años, es la nueva estrella en el mundo del arte en Alemania. Con cara de travieso, el pelo alborotado y una sonrisa desdentada, Mikail pinta cuadros coloridos y abstractos, en muchos casos más grandes que él, que se rifan las galerías y los coleccionistas de arte. Sus obras no bajan actualmente de los 6.000 euros y con frecuencia sobrepasan los 10.000. En algunas ocasiones recuerdan las ‘action paintings’ de Jackson Pollock y a veces las figuras expresionistas de la artista francesa Niki de Saint Phalle o del estadounidense Keith Haring.

Y no solo entusiasman a su propia familia, como sucede con la mayoría de los niños, sino a los expertos en arte y a los coleccionistas adinerados, dispuestos a pagar pequeñas fortunas por obras de artistas prometedores. A su corta edad, Mikail Akar ha sido objeto ya de una decena de exposiciones individuales, entre otros lugares en el parlamento del estado federado de Renania del Norte-Westfalia en Düsseldorf o la prestigiosa galería del Bankhaus August Lenz en Berlín. Y hay quien llama ya a este niño prodigio el ‘pequeño Picasso’. Cuando cumplió cuatro años y para no obsequiarle de nuevo piezas de Lego o unos muñequitos de Playmobil, sus padres Karem y Elvan le regalaron un lienzo y una caja de pinturas para colorear con los dedos y Mikail se puso a pintar.

Cuando su padre contempló el cuadro acabado al llegar la noche preguntó a su esposa «¿desde cuándo sabes pintar tan bien?». Ella, que no había sido la autora, quedó también asombrada por el resultado del primer intento pictórico de su pequeño vástago. Fotografiaron la obra, colgaron orgullosos la imagen en un foro de internet y vieron asombrados como en menos de 24 horas les contactó un interesado que les compró inmediatamente la pieza. Poco después tenía su primera exposición en la galería SBK de Colonia, su ciudad natal y donde reside con sus padres, al principio en un modesto piso de tres habitaciones y ahora en una casa unifamiliar. «Ahora Mikail dispone de tres habitaciones y ya no tiene que bajar al sótano para pintar», sostiene su madre Elvan, de 35 años, que espera la llegada de su tercer hijo. «Pintar me pone contento», dice Mikail cuando le preguntan por el entusiasmo con el que aborda cada nueva obra. Eso sí, no acepta que intervengan en su trabajo. «Mikail es un niño muy especial. Durante un tiempo le mandamos a dar clases con una profesora, pero al cabo de un par de semanas ya no quiso volver más porque le decía qué tenía que pintar», dice su madre.

Su descubridor, el coleccionista de arte Peter Holl, subraya que quedó «fascinado» al ver su primer cuadro. Desde entonces no se pierde una exposición. «En la feria Art Cologne colocaron una de sus obras junto a otra de Gerhard Richter y todo el mundo pensaba que se trataba de un ‘richter’ auténtico», explica Holl, de 64 años y orgulloso propietario de un gran número de obras de Mikail.

El ‘pequeño Picasso’ se hace de oro
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