martes 02.06.2020
Legado literario

El periodista que leía a Colinas

El hijo de José María Calleja, fallecido hace un mes, dona a una librería de Madrid 1.600 volúmenes que admiradores y excompañeros se apresuran en adquirir
José María Calleja, fuertemente vinculado al País Vasco, mantenía su amor por León. DAVID ARRANZ
José María Calleja, fuertemente vinculado al País Vasco, mantenía su amor por León. DAVID ARRANZ

José María Calleja (León, 1955-Madrid, 2020) últimamente opinaba, pero se le daba igual de bien preguntar. Para saber, para conocer o para entender el mundo. Y leía. Y muy recientemente estaba también muy ocupado en vincularse a su provincia de nacimiento. Por eso, resulta revelador que se descubra ahora gracias a una buena acción que los libros del bañezano Antonio Colinas ocupaban un alto pedestal. Si por sus libros se le conocerá, también eso será ahora riqueza de todos, puesto que su hijo ha donado a una librería de Madrid 1.600 volúmenes. El resultado, inmediato: admiradores y excompañeros se apresuran en adquirir alguno de ellos.

«A José María Calleja. Un libro maldito a pesar de las bendiciones», reza la dedicatoria que Antonio Elorza escribió al periodista en su ejemplar de La razón y la sombra, un ensayo que hacía una lectura política de Ortega y Gasset.

Fue conocerse el hallazgo por medio de las redes sociales y formarse este miércoles una cola en Re-Read, en el número 4 del Paseo del General Martínez Campos. El aforo, limitado a seis personas por la normativa de la desescalada, unía en la puerta a admiradores del periodista y a excompañeros de profesión como Laura López, que trabajó con Calleja en CNN Plus y que se llevó dos libros dedicados: Vascos contra vascos, de Ignacio Suárez-Zuloaga, y Lo difícil es perdonarse a uno mismo, del etarra arrepentido Iñaki Rekarte. «Me interesan mucho, pero no te voy a negar que también tendrán un gran valor sentimental», confesaba. Los clientes apilaban con cuidado los numerosos ensayos de filosofía, política, periodismo e historia, con predominio del tema vasco. También había novelas, como un ejemplar de Patria que llegó roto, y libros de poesía donde se repetía Antonio Colinas.

Doscientos en una jornada se convierten en un fenómeno literario independiente y en una formidable demostración de transmisión de cultura de una manera natural y espontánea.

Así, a media tarde, Miguel González, el dueño del local franquiciado, había vendido esa gran cantidad de publicaciones. En el almacén quedaban otros 600 para colocar en las estanterías de esta librería low cost, inaugurada el pasado 30 de diciembre y que reabrió el lunes tras los dos meses de pandemia. Un libro a 3 euros, dos a 5, cinco a 10. González recibió la llamada del hijo de Calleja, amigo suyo, que le trajo el preciado cargamento. «No ha incluido los libros del propio Calleja, que vivía muy cerca, ni las novelas de Stefan Zweig, que vuelan en el mercado de segunda mano», aclara González. Calleja era un lector voraz y ahora sus libros están en buenas manos, como, por ejemplo, las de Laura López, compañera periodista.

El periodista que leía a Colinas