lunes 23.09.2019

Peter Weir, el todoterreno del cine

Dirigió 'El show de Truman' y 'El club de los poetas muertos'. Ha dado de sus mejores papeles a intérpretes como Harrison Ford, Mel Gibson o Jim Carrey
El director de cine australiano Peter Weir. PIOTR DRABIK
El director de cine australiano Peter Weir. PIOTR DRABIK

Al oír el nombre de Peter Weir, solo los más cinéfilos lo reconocen. Pero cuando se añade que es el director de joyas como El año que vivimos peligrosamente, El show de Truman o Único testigo, muchos se sorprenden de que una única persona esté detrás de títulos tan diferentes.

Porque si hay algo que caracterice a este cineasta australiano es que en sus 75 años de vida —que cumple hoy— ha hecho todo tipo de cine y siempre con la calidad por bandera. Desde historias políticas a thrillers pasando por cine romántico, de guerra o de aventuras, Weir (Nueva Gales del Sur, 1944) es uno de los realizadores más completos y con un estilo que ha sabido adaptar de manera brillante a cualquier género. Pese a ello, no ha conseguido traducir en premio las seis nominaciones recibidas a lo largo de su carrera, uno como guionista —'Matrimonio de conveniencia'—, cuatro como mejor director —'Único testigo', 'El club de los poetas muertos', 'El show de Truman' y 'Master and Commander'—, y una como productor de esta última.

Tras realizar varios documentales televisivos, Weir debutó en el cine con su cortometraje 'Homesdale' (1971), una mezcla de comedia y drama, a la que siguió una historia de ciencia ficción, Los coches que devoraron 'París' (1974), pero fue la historia de época 'Picnic en Hanging Rock' (1975) la que hizo sonar su nombre fuera de Australia. Un drama victoriano que el año pasado tuvo su adaptación a serie televisiva, protagonizada por Natalie Dormer.

El thriller sobrenatural 'La última ola', con Richard Chamberlain a la cabeza, demostró la habilidad de Weir para cambiar de género sin perder fuerza, y fue su primer éxito internacional. Aunque sería su siguiente trabajo, un drama sobre la batalla de los Dardanelos de la Primera Guerra Mundial, en la península turca de Galípoli, que dio el título al filme, el que le situaría definitivamente entre los directores más destacados de aquel 1982.

Fue nominado al Globo de Oro a la mejor película extranjera y supuso además la confirmación de Mel Gibson como estrella emergente tras el primer Mad Max. Gibson repetiría en el siguiente proyecto de Weir, El año que vivimos peligrosamente, un drama político romántico con el periodismo como hilo conductor ambientado en el momento de la caída de Sukarno en Indonesia, en 1970. Una historia violenta y sensible al mismo tiempo, con un reparto en el estaba Linda Hunt, que sorprendió a todo el mundo con un papel masculino con el que se llevó el Óscar a mejor secundaria.

'Único testigo' (1985) consiguió ocho nominaciones a los Óscar —entre ellas las de mejor actor para Harrison Ford, mejor director o mejor música, para Maurice Jarre—, pero solo ganó dos, las de mejor montaje y guion. Su siguiente trabajo, 'La costa de los mosquitos' (1986), fue un fracaso de público y crítica probablemente porque se adelantó a su tiempo. 'El club de los poetas muertos' (1989) fue uno de sus mayores éxitos. Weir también ha sabido hacer buenas comedias románticas, como 'Matrimonio de conveniencia' (1990), y buen cine de aventuras, como demostró con 'Master and Commander', con Russel Crowe.

Peter Weir, el todoterreno del cine