sábado. 28.01.2023
El tenor madrileño Plácido Domingo, director artístico de la Opera de Washington, reconoció ayer que afronta un enorme reto técnico durante este año, en el que la compañía intenta evitar el sonido amplificado electrónicamente. Domingo presentó ayer la próxima temporada, su octava al frente de la ópera de la capital de Estados Unidos, en la que discutió el problema técnico. Debido a las obras de renovación del Kennedy Center, sede de la Ópera de Washington, las representaciones que restan de la actual temporada y las primeras de la próxima (todas las del año 2003) se harán en Constitution Hall. Concebido inicialmente como un salón para grandes reuniones, Constitution Hall tiene una acústica pobre, lo que ha exigido importantes obras de modificación del escenario. La orquesta estará detrás del escenario, que se adelantará hasta quedar rodeado por tres lados por el público. Para mejorar la calidad del sonido se colocarán pantallas acústicas que lo harán rebotar y se prepara lo que la dirección llama «sistema de realce del sonido», un eufemismo para un sistema de amplificación electrónica. La idea ha sido recibida con mucha aprensión por los críticos y el público de Washington, y por ello Domingo se comprometió a usarla sólo si es absolutamente necesario. «Soy muy serio acerca del uso de amplificadores de sonido», afirmó ayer Domingo. Todo dependerá de las audiciones que se harán en las próximas semanas. En todo caso, Domingo prometió que «siempre diremos la verdad» acerca del sonido. En cuanto al contenido de la próxima temporada, Domingo ha programado una serie de «pesos pesados» como La valquiria, de Richard Wagner; Norma, de Vincenzo Bellini; La Traviata, de Giuseppe Verdi; Manon Lescaut, de Giacomo Puccini, y La Cenerentola, de Rossini.

Plácido Domingo «desenchufará» la Ópera de Washington
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