sábado. 01.10.2022
Historia

Un plan para liquidar a los ídolos leoneses

Las apariciones de vírgenes y santos en la provincia formaron parte de un plan cuyo objetivo era liquidar a los ídolos paganos, muchos de los cuales se remontaban a la Edad del Bronce. El escritor David Gustavo López ha investigado 90 casos en León que siguen un patrón similar. Monjes bendictinos, cistercienses y templarios están detrás de esta ‘conspiración’.
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Ermita de Carrasconte y la piedra furada; y pedestal de la Virgen de la Encina de Ponferrada, regalo de Felipe V y que según la leyenda recubre un trozo del árbol donde se apareció. DAVID GUSTAVO LÓPEZ

La diosa madre se convirtió en la Virgen María en decenas de localidades leonesas gracias a un plan perfectamente urdido. El experto en patrimonio David Gustavo López fundamenta esta teoría —que acaba de publicar en la revista que edita la Sociedad Española de Antropología y Tradiciones Populares— en un patrón que se repite en 90 casos de apariciones de 66 vírgenes, 20 santos, tres imágenes de Cristo y un demonio en la provincia de León.

La historia, con ligeras variantes, que se mantiene en muchas leyendas populares y en la tradición oral, es la de un pastor que encuentra una imagen de una virgen o un santo y da aviso a los vecinos del pueblo, quienes la trasladan a la iglesia de la localidad. En días posteriores, la virgen retorna al primer lugar, indicando que es allí donde quiere permanecer y donde finalmente los vecinos deciden construir una iglesia o ermita dedicada a su advocación. Es el caso, por ejemplo, de la Virgen del Olmo, en el pequeño pueblo de Vallecillo. La ermita que se construyó, citada en el Diccionario de Madoz de 1850, ya no se conserva.

Explica David Gustavo López que «implantar el cristianismo en Hispania fue una labor que requirió tesón, organización y tiempo». Hay que tener en cuenta también el profundo arraigo del priscilianismo en el noroeste peninsular, que, con la ejecución de Prisciliano en el año 385, provocó la revitalización de las religiones indígenas. La mayor parte de las apariciones marianas se concentran entre los siglos XII y XIII.

Historia repetida

Las vírgenes y santos se aparecen en lugares que ya eran de culto en la Edad del Bronce

Lo más curioso, según el material que Gustavo López ha tardado años en reunir, es que santos y vírgenes ‘emergen’ en lugares convenientemente elegidos y que coinciden con enclaves de culto pagano, sitios sagrados desde la Edad del Bronce, como montes, ríos, fuentes o elementos geológicos.

Muchos siglos después de que el concilio de Éfeso (año 431) proclamase madre de dios a la Virgen María, seguía prevaleciendo el culto a la Diosa Madre, cuyo ‘reinado’ se remontaba a más de 2.000 años antes de la era cristiana. En la Edad Media los benedictinos son los primeros en impulsar la devoción a la Virgen, seguidos por los cluniacenses y cistercienses, así como los templarios. Su método, que hoy resulta «infantil», caló en tiempos medievales, por «la ignorancia, el oscurantismo, las prédicas y las representaciones aterradoras». Lo cierto es que hubo una oleada de descubrimientos milagrosos: la Virgen de la Encina, la de Carrasconte, la de la Peña, la del Castro, la de Riosol, la de santa Catalina de Secarejo, la Virgen de San Tirso en Boca de Huérgano...

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Virgen del Olmo (siglo XII), estela en la ermita de la Virgen de Boínas (Robles de la Valcueva), el ‘estómago petrificado’ en Matallana de Valmadrigal; y ermita de SAn Lorenzo, con un sarcófago del siglo X y un ara astur. DAVID GUSTAVO LÓPEZ

Gustavo López, ingeniero aeroespacial, ha analizado con mentalidad científica todos estos casos, y ha descubierto que 22 apariciones fueron «montajes claros» para sustituir a ídolos o piedras sagradas, como el menhir horadado que está en el santuario de Nuestra Señora de Carrasconte, las estelas sagradas astures y cántabras en la ermita de la Virgen de Boinas, en Robles de la Valcueva y en la Virgen de la Vega (Sobarriba), así como en la ermita de San Roque (Remolina) o el ídolo de la Edad del Bronce en la iglesia de San Vicente (Candanedo de Boñar), los petroglifos próximos a la Virgen de Lazado (Villasecino) o el ara de los dioses astures Queunuros en la ermita de San Lorenzo.

La ermita de la Seita está al pie de un montículo en el que probablemente existió un primitivo castro. La ermita se erigió después de que la virgen se le apareció a un pastor. A poca distancia, se descubrió en 1964 el célebre ídolo de Rodicol, que hoy forma parte de la colección del Instituto Leonés de Cultura y que lleva años sin exhibirse al público, pese a que es la mejor pieza de sus colección arqueológica.

Los montajes

Las apariciones milagrosas pretenden sustituir a primitivos ídolos o piedras sagradas

En la ermita de Matallana de Valmadrigal hay un ídolo primitivo con forma de ‘bolo’ y una cazoleta profunda. Una piedra prehistórica que tiene asociada una curiosa leyenda. «La ermita está dedica a san Cristóbal porque en el lugar encontraron una imagen enterrada del santo que no podían mover. Para el trabajo emplearon un buey, que, de tanto esfuerzo, reventó, y su estómago quedó petrificado». Ese estómago es, sin duda, un ídolo prehistórico, aunque no figura en el inventario arqueológico de la provincia.

Los ídolos caídos

La ermita de San Lorenzo, en La Vid de Gordón, ubicada al borde de un precipicio, está rodeada por la leyenda de un dragón. En el camino que conduce a la ermita hay diseminadas ocho o nueve huellas con forma de herradura, algunas «remarcadas» en tiempos modernos, pero ya citadas en documentos del siglo XVI. Según la leyenda, son las herraduras de la mula que condujo a San Lorenzo hasta este paraje. En realidad, se trata de petroglifos de la Edad del Hierro. En el interior de la ermita hay un sepulcro que ocupa prácticamente la mitad del diminuto edificio. El sarcófago es probablemente del siglo X. Lo más curioso es que está literalmente adosado a un ara astur de 75 centímetros de altura, del siglo II, dedicada a los dioses indígenas Queunuros, supuestamente deidades de la naturaleza.

Las leyendas

Suele ser un pastor el que encuentra a la virgen. En el lugar de la aparición se acaba erigiendo una ermita

Gustavo López considera que la ‘coincidencia’ de las apariciones milagrosas en enclaves donde existían ídolos primitivos en los mismos enclaves obedece a «una operación de sincretismo religioso», algo que «ha venido realizándose repetidamente a lo largo de la historia de las religiones, siempre que el conquistador o dominador ideológico ha intentado que sus creencias suplanten a las del dominado, sin imponerlas por la fuerza, solo mediante convicción o engaño, pues la eficacia de este método es indudablemente superior. De este modo, el dominado seguirá dirigiendo sus plegarias a quien siempre se las dirigió, pero un nuevo rostro va entreverando al del ser sagrado original, y la liturgia pagana, que en lo posible incluso será admitida por el dominador, contribuirá a que el paso se dé secuencialmente y sin rechazo».

Un plan para liquidar a los ídolos leoneses
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