martes. 29.11.2022

El escritor leonés Vicente Muñoz Álvarez es, además de destacado autor y memoria de un León bullicioso como fue el de los años 80, testigo directo de lo que supuso la Casa Botines en cuanto espacio en el que concurrieron diferentes actividades, entre ellas la de vivienda.

En su más que recomendable libro Regresiones, además de repasar una ciudad y sus vivencias, que por otra parte son reconocibles para todos, Muñoz Álvarez hace un ejercicio de memoria para remarcar cómo esa casa cumplía a la perfección tanto el papel cotidiano de lugar familiar como el del mayor de los misterios, añadiendo la imaginación en este caso infantil del escritor.

«Mi querida Casa Usher, mi Exin Castillos particular, aquel caserón neogótico y por aquel entonces, antes de la reforma, siniestro y sombrío, su interior sobre todo, aquellas lúgubres escaleras por las que mi padre aseguraba que correteaban gigantescas ratas, cinco pisos a oscuras sin ascensor hasta el ático de mi abuela, la madera crujiendo bajo las suelas de nuestros zapatos, la macilenta e intermitente luz, las ventanas modernistas y sus torres cilíndricas... Allí fueron a vivir de alquiler mis abuelos (al contrario de lo que pueda parecer, no eran viviendas de ricos, sino de pequeños comerciantes que se habían ido estableciendo en las inmediaciones del edificio en los años 20 y 30 del pasado siglo), a aquel palacio místico y tenebroso, como de ensueño de opio o desvarío simbolista, que Gaudí había construido tiempo atrás... La Casa Botines, con su foso y su reja de forja y su implacable San Jorge matando al Dragón y sus torreones y agujas y almenas... En ella nació y se crió mi padre y sus cuatro hermanas, y en ella vivía todavía mi abuela, rodeada de reliquias de tiempos remotos, canarios enjaulados, muñecas de porcelana y montañas de libros, cuando yo comenzaba a dar mis primeros pasos y a practicar tímidamente el arte de la ensoñación... Ah, qué recuerdos aquellos, cinco, seis, siete años, todo misterio y revelación, descubrimiento y promesas, aquel León provinciano, la tienda de mis abuelos en Ordoño II, los tebeos del Jabato y el Capitán Trueno», escribe Muñoz en esta historia que merece lectura íntegra de Regresiones.

La querida casa Usher y Exin Castillos del escritor leonés Vicente Muñoz Álvarez
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