jueves. 08.12.2022

La rebeldía del poeta ‘torista’

Antonio García Calvo vuelve a la carga con ‘Personajes de a pie y algo sobre política’, artefacto literario en libertad en el que muestra su lado más reivindicativo
                      Antonio García Calvo, en la farmacia que ha regentado en el barrio del Crucero. NORBERTO
Antonio García Calvo, en la farmacia que ha regentado en el barrio del Crucero. NORBERTO

Como no le importa nada, está pendiente de todo. Porque esa no importancia no significa desentenderse sino mostrar su desencanto. Crea libros en los que vuelca su saber y su habilidad literaria. Antonio García Calvo vuelve a la cancha de los libros con Personajes de a pie y algo sobre política. En ese secreto de la mezcla, lo que contiene la publicación está llamado a remover al lector, a implicarle e invitarle a mirar la vida con rebeldía y compromiso. «De nuevo no hay nada. Todo es viejo: nuestra decadencia social. Nuestra España mal gobernada. La injusticia social, cada día hay más personas tiradas por las calles de León pidiendo una limosna...», asegura este conocido farmaceútico del Crucero, que atendió recetas, las recomendó y ante todo mostró el lado humano que rompe la barrera del mostrador entre el paciente y el científico.

De ese León que es este, García Calvo afirma que «me inspira ahora y me ha inspirado siempre. Porque está lleno de rincones con encanto, de mujeres bonitas, de injusticias político-sociales, de gobernantes burlescos y caricaturizables...». Hacen falta en él los puntos suspensivos porque siempre es torrente de opinión.

Como al hablar, por ejemplo, de toros: «La tauromaquia no morirá mientras siga existiendo tan estrecho lazo entre el hombre y la muerte. El peligro está en quienes mueven los hilos del gran espectáculo, si no contemplan la fiesta con mirada larga y limpia de intenciones aviesas», asevera.

Y en lo literario se muestra optimista y reflexivo: «Literariamente, digamos que estoy en mi mejor momento. Otra cosa bien distinta es la capacidad creativa, que se encuentra, acorde con mi edad, en aptitud decreciente o menguando cual luna ayer llena.

El ambiente literario en León, como creo que lo está en toda España, se encuentra muy politizado, o dicho más claramente, muy amañado».

Parece un humanista, librepensador, confidente, tan de ciencia y conocimiento como espiritual. Un buen tipo sería un resumen, también: «No estoy de acuerdo con tu definición. Yo no me considero un buen tipo. Más bien me veo como un hombre muy atormentado, muy sensible, valiente y con un único objetivo, a estas alturas del camino: tratar de ser un hombre bueno», dice.

En toda su acción, eso sí, se ve el deseo de aportar. Por eso se rebela: «Poeta maldito entre sus coetáneos, con el que jamás se ha contado», sentencia.

La rebeldía del poeta ‘torista’
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