lunes 6/12/21

Los republicanos lucharon en Babia en ‘trincheras de la I Guerra Mundial’

Una táctica condenada al fracaso. Los republicanos copiaron en la montaña leonesa los sistemas defensivos de los aliados en la I Guerra Mundial. Un blanco fácil para la Legión Cóndor. Las trincheras excavadas en El Regañón (San Emiliano) así lo evidencian. La munición encontrada destapa una red nazi que pasó armas a la República a través de canales encubiertos.
                      El arqueólo Javier Llamazares y el alcalde de San Emiliano. DL
Localización de los sectores analizados en El Regañón.. CORTESÍA DE JAVIER LLAMAZARESL

Una pista forestal conduce a El Regañón, un paraje donde están las pruebas de cómo lucharon y por qué perdieron los republicanos. El arqueólogo Javier Llamazares González, del grupo Hismecon (Historia y memoria contemporánea) de la Universidad de León, acaba de publicar en la revista Ebre 38 los resultados de la excavación llevada a cabo el verano de 2020 en esta posición avanzada republicana en el Frente Norte.

Las prospecciones, financiadas por el Ayuntamiento de San Emiliano, han puesto en evidencia el ineficaz sistema defensivo de las tropas republicanas y su inferioridad logística —combatieron con armas de muchos calibres, lo que creó problemas para conseguir munición tan variada—. Para bloquear el paso de los sublevados hacia los puertos de Ventana, La Mesa y La Farrapona, el ejército republicano plagió la teoría militar de los vencedores en la I Guerra Mundial. «No tuvieron en cuenta las aportaciones alemanas que, aunque estratégicamente vencidos, no lo fueron en el terreno de la táctica».

                      Localización de los sectores analizados en El Regañón. A la derecha, trinchera cubierta. CORTESÍA DE JAVIER LLAMAZARES

Trinchera cubierta. CORTESÍA DE JAVIER LLAMAZARES

En El Regañón copiaron un sistema de defensa lineal, también denominado ‘cortina’, el mismo que utilizaron los aliados en la Gran Guerra, con una o varias trincheras de gran longitud, situadas de manera paralela al frente. Este tipo de trincheras, como explica Llamazares, no estaba preparado para la Legión Cóndor, con base en La Virgen del Camino, que aprovechó la Guerra Civil española como campo de pruebas de su potente maquinaria bélica. Las trincheras de San Emiliano fueron un blanco fácil para la aviación nazi. Por el contrario, según el arqueólogo leonés, los sublevados utilizaron la defensa en profundidad, colocando varias líneas defensivas consecutivas, en lugar de concentrarse en una única.

Llamares destaca que, a diferencia de las tropas franquistas, los republicanos intentaron blindarse en cotas muy elevadas, lo cual acarreó un problema de abastecimiento.

El grupo Hismecon, que alterna las excavaciones en bastiones de los dos bandos, llevó a cabo un barrido con detector de metales en El Regañón. La diversidad de munición encontrada ha permitido a Llamazares desvelar quién suministró armamento a los republicanos.

Traficantes de armas

Rusia envió material ‘sobrante’ de la I Guerra Mundial, como fusiles austríacos Mannlicher (conocidos como M95), recargados con cartuchos nacionales e importados de México, «gracias al apoyo que el presidente Lázaro de Cárdenas brindó a la República Española».

Lo que resulta extraño es el hallazgo de casquillos del calibre 7 milímetros de procedencia alemana. Parece una novela de espías. Llamazares tiene dos teorías: o bien se trata de material capturado al enemigo o era parte de los envíos de armamento que los alemanes realizaron a la República por canales encubiertos en los que operaban conocidos traficantes de armas como Joseph Veltjens —hombre cercano al mariscal Goering— o el pirata griego Podromos Bodosakis. Hay varios historiadores que han corroborado que la República adquirió material de guerra al Tercer Reich a lo largo de la Guerra Civil.

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El arqueólo Javier Llamazares y el alcalde de San Emiliano. DL

La heterogeneidad y antigüedad de la munición y el desfasado sistema de trincheras fueron dos factores claves en la caída del sector de San Emiliano el 19 de octubre de 1937, seguida días después por la desaparición del Frente Norte. «Este hecho condujo a la decisiva victoria final de los sublevados, al permitirles hacerse con el control de los recursos mineros y la capacidad industrial de la zona septentrional de España».

La aparición de restos de vidrios de botellas (de vino y sidra) y latas de conservas ha permitido reconstruir en parte cómo era la alimentación y la vida de las tropas republicanas en las trincheras. También se localizaron fragmentos de la vajilla utilizada para el rancho de los combatientes.

Los restos de las trincheras de El Regañón, aunque aún están sin señalizar, son visitables.

Los republicanos lucharon en Babia en ‘trincheras de la I Guerra Mundial’
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