miércoles 27/1/21

Rescatan un cuadro de Zuloaga que no se había visto desde el siglo XIX

El cuadro ‘El ciego de Arrate’, de Ignacio Zuloaga. JUAN HERRERO
El cuadro ‘El ciego de Arrate’, de Ignacio Zuloaga. JUAN HERRERO

El ciego de Arrate no es una obra maestra, es la primera pintura de un adolescente Ignacio Zuloaga sin formación artística, aunque apuntaba ya a lo que vendría después y abordaba el que fue uno de sus temas recurrentes, el de los marginados. Nadie, hasta este lunes, lo había vuelto a ver en público desde el siglo XIX.

Este cuadro, el primero del que se tiene constancia documental pero cuyo paradero se desconocía, se expone en Eibar, la localidad natal del pintor guipuzcoano, hasta el 20 de diciembre. Se encuentra en una capilla lateral de la parroquia de San Andrés, donde este lunes se ha desvelado el misterio.

Se ha elegido la fiesta del patrón para que sean los eibarreses los primeros en contemplar el cuadro que su propietaria, la Fundación Zuloaga, compró hace un año en una casa de subastas de Chigaco por «decenas de miles de dólares», ha dicho Ignacio Suárez-Zuloaga, bisnieto del artista y presidente de esa entidad, que tiene sedes en Zumaia (Gipuzkoa) y Madrid. Tras la tela negra que lo ha tapado estos días se ha descubierto la pintura, de tonos oscuros, verdosos y ocres, en la que la figura del ciego, de formas un tanto acartonadas, ocupa el centro de la imagen. El hombre, con un bastón en la mano derecha y la izquierda en un gesto de pedir limosna, se mantiene en actitud erecta mientras le mira un pequeño perro que se halla casi a sus pies.

«Los valores estéticos e ideológicos, que luego sigue durante toda su vida, ya están ahí de alguna manera. Las piedras son muy parecidas y están hechas de la misma forma a las que aparecen en La fuente de Eibar, que es de poco después. Y hay un perro, animal que pintó en muchísimas obras, sobre todo en la primera época», precisa. Pero «lo más importante», según remarca Suárez-Zuloaga, es que presenta «un marginado». «Es un artista que dedica cientos de cuadros a los marginados sociales, a prostitutas, ciegos, jorobados, enanos y pobres de solemnidad», recuerda. «Y en este caso lo pinta como casi siempre, no dando pena, sino con una gran dignidad», señala acerca de esta pieza, de 135 por 185 centímetros, que avanza también la querencia de Zuloaga por las pinturas de gran tamaño. Su descendiente explica que El ciego de Arrate está citado desde un principio como el primer cuadro de su bisabuelo, que fue expuesto en Eibar en 1887.

Rescatan un cuadro de Zuloaga que no se había visto desde el siglo XIX
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