jueves. 09.02.2023

En 2008 el Cabildo lanzó una petición de urgencia para salvar los valiosos frescos de Nicolás Francés. Las pinturas de la capilla de Santa Teresa —la primera de la cabecera— se encontraban tan dañadas que prácticamente era imposible reconocer a ningún personaje. La Fundación del Patrimonio Histórico de Castilla y León —entidad que integraban las cajas de ahorros la Comunidad y la Junta— decidió asumir los trabajos de reparación de estos frescos. La inversión rondó los 140.000 euros. La restauración permitió recuperar ‘El martirio de san Sebastián’, un fresco que ocupa unos cuarenta metros cuadrados. Según contó la restauradora de la obra, Natalia Martínez de Pisón, «Nicolás Francés empleó materiales de calidad inusual, para lograr colores como el verde esmeralda, aplicando incluso veladuras al óleo para conseguir una especial intensidad de color». Nicolás Francés es también autor del primitivo retablo mayor —sustituido en el año 1740 por otro infinitamente de menor calidad—, del que se conservan cinco tablas grandes y veintidós tablitas de las entrecalles. El Cabildo encargó también al gran artista gótico la decoración del claustro. En el año 1459 maese Nicolás inicia la serie de 29 pinturas del claustro.

Restauración ‘in extremis’
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