viernes. 02.12.2022
Música

El ritual electro orgánico que cautiva almas

La leonesa Jhana Beat estrenará epé este año con su proyecto Black Flama
El beatbox es la especialidad rítmica de Jhana, que es capaz de crear una canción de música electrónica con su loop station. ALDANA ZN

Su ritual sobre el escenario empieza con la boca. Jhana se agarra al micro y graba una base rítmica de beatbox sobre la que va añadiendo percusiones. Después la guitarra pone la melodía y, en menos de un minuto, la fiesta está servida. La historia artística de Jhana Beat (Hanna Borja, León, 1986) comenzó a orillas del Pisuerga. Es allí donde comenzó a labrarse su vida artística, en el parque la Ribera de Castilla, cuando trasteaba con percusiones, djembe y guitarra, siempre de forma autodidacta. «Allí crecí y me convertí en quién soy», revela con honestidad.ç

Desde entonces y hasta tocar acompañada por Ariel Rot en La 2 hay un largo y sudoroso camino. Esta radiante mujer vivió en León hasta los 14 años, donde aún reside casi toda su familia y de donde guarda muchos y emotivos recuerdos, «sobre todo de mi abuela paterna», asegura. Adiós Motherfunker fue su primera gran aventura musical, una banda de funk y rock aliñada con tintes electrónicos y «momentos salvajes», y con un epé publicado en el cual el groove late hasta en el título, Saved by the Flow. A los 18 años, el director del Festival Internacional de las Artes de Castilla y León la vio «currando en el Café Berlín» y la invitó a participar en el BeatBox Battle International de Salamanca. Era 2009 y se consagró como The Best Show Nacional de Beatbox en la que a través de la boca, es capaz de crear bases rítmicas y todo tipo de sonidos y timbres.

Aunque no sería hasta 2010 cuando el sonido electrorgánico naciera desde lo más profundo de Jhana. «Vi a Eklips (famoso Beatboxer) utilizando una loop station y en cuanto pude ahorrar un poco me compré una». Desde ese momento, Jhana Beat se convierte en un espectáculo de ritmos electrónicos del beatbox, rifts rebeldes de guitarra eléctrica y una vitalidad incandescente que la ha llevado a tocar por España y otros países.

"No soy un producto"

El arte de Jhana tiene un valor añadido, y es que es independiente. «Nunca he prestado mucha atención a la industria musical y tengo una manera personal de hacer las cosas. Vivo haciendo música y ya está. No me gustan los contratos ni los negocios de manera industrial, hago mis conciertos y tiro para adelante: doy talleres, conciertos en teatro, hago canciones junto a otros proyectos... El negocio de la industria como tal no vibra conmigo porque no soy un producto capitalista», afirma con bravura. No le ha ido mal desde su filosofía alejada de grandes productoras.

En la actualidad reside en Madrid y combina múltiples proyectos. Jhana Beat está componiendo canciones para un proyecto con fines televisivos No second chances, además de su fusión con la cantante Edna Free con quien actúa bajo el nombre de Black Flama y publicará un epé este 2020, a lo que hay que sumar su participación en el proyecto multidisciplinar ArteMuhé y sus conciertos como Jhana Beat. A mayores, en 2019 estuvo nominada en los premios MAX a la Mejor composición musical para espectáculo escénico, y este año abrió la gala de los premios Odeon, además de tocar su tema Song to Forget junto a Ariel Rot frente al Musac, en el programa Un país para escucharlo, lo que ha disparado su popularidad en redes.

«Fue una pasada tocar con Ariel, es un crack». Pero sigue con los pies en el suelo y se acuerda de su tierra. «Me encantaría volver a León, sólo toqué una vez en el Gran Café y fue fenomenal». Jhana reivndica el papel de la mujer en la escena. «No hay muchas mujeres en la escena musical, se necesita más chicas que den caña».

El ritual electro orgánico que cautiva almas
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