viernes 16/4/21
SUCESOS

Roban una cruz en San Isidoro

El abad de la Colegiata niega que el hurto «de una pieza sin valor artístico» ponga en entredicho las medidas de seguridad del edificio donde se guarda el Santo Grial
Capilla de Santo Martino, donde se perpetró el robo del crucifijo

Un robo sencillo, rápido y sin destrozos. Un ladrón entró en San Isidoro y se llevó un crucifijo de la capilla de Santo Martino.

El abad de la colegiata, Francisco Rodríguez Llamazares, asegura que es una cruz utilizada en las celebraciones religiosas, pero sin valor artístico. El canónigo, que calificó el hurto como «un incidente menor», asegura que la basílica «está controlada día y noche». El abad rechaza que este ‘asalto’ ponga en entredicho las medidas de seguridad de un edificio que custodia valiosos tesoros. «Los objetos del museo están protegidos al cien por cien», afirma. Sin embargo, cuando los historiadores Margarita Torres y José Miguel Ortega descubrieron que el cáliz de Doña Urraca es el Santo Grial, el Cabildo decidió crear una cámara sellada en una estancia situada bajo la Torre del Gallo para exhibir la reliquia más importante de la cristiandad. Una copa que lleva mil años en San Isidoro y que hasta hace un año se exponía junto a otros objetos únicos en la llamada Cámara del Tesoro.

El robo —del que el abad no ha facilitado más datos y que ha sido denunciado a la Policía— pone en evidencia que la joya del románico es vulnerable. La iglesia de San Isidoro tiene sus puertas abiertas todo el día y por la noche cuenta con la ‘vigilancia’ de los miembros de la Adoración Nocturna, una asociación de fieles fundada en 1868 por el jurista gallego Luis de Trelles a imagen de la creada en París años antes.

En agosto también las Concepcionistas y la iglesia de Santa Ana eran asaltadas en un intervalo de 48 horas. Del convento desapareció la reliquia de la fundadora y de Santa Ana, un incensario de plata. León ha sido tradicionalmente un ‘autoservicio’ para ladrones de arte, marchantes sin escrúpulos y revendedores en el mercado negro. Muchos objetos artísticos procedentes del saqueo de templos olvidados o de oscuras ventas de los propios religiosos acaban apareciendo en casas de subastas —recientemente en Sotheby’s y Christie’s— sin que se conozca su origen con exactitud. La Junta recuperó, ejercitando el derecho de tanteo, una cruz de plata procesional del siglo XVII y las tablas de los maestros de Astorga y de Palanquinos, del XVI, que actualmente expone el Museo de León. Tablas de Nicolás Francés, procedentes del primitivo altar de la Catedral, acabaron hace unas semanas en sendas subastas en Londres y Nueva York.

Roban una cruz en San Isidoro
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