lunes. 04.07.2022
CULTURA

De robar vírgenes en León a plagiar la Gioconda

El célebre ladrón de arte Erik el Belga expone en Marbella sus copias de grandes obras maestras, de Da Vinci a Caravaggio
Erik el Belga con los responsables de la galería de Marbella

verónica viñas | león

En algunos pueblos leoneses su nombre está maldito. Erik el Belga, el mayor ladrón de arte de la provincia, reaparece ahora, a sus 76 años, como pintor de grandes clásicos. Ha ‘copiado’, con la exactitud del que fuera el mejor falsificador de obras maestras, desde La Gioconda, de Leonardo Da Vinci, a la Canasta de fruta, de Caravaggio.

La galería de arte Excellent Art Gallery de Marbella exhibe los ‘plagios’ de Erik el Belga en la muestra titulada El arte a través de los siglos, inaugurada este fin de semana con asistencia del alcalde, José Bernal.

La exposición en la galería que dirigen Giuseppe Carnevale y Massimo Cedrini reúne 27 óleos sobre lienzo y retablos sacros similares a los que saqueó en numerosas iglesias y ermitas leonesas. Y es que René Alphonse van den Berghe, como en realidad se llama uno de los mejores falsarios del siglo XX, sustrajo alrededor de 6.000 obras de arte sacro. «Las obras de arte que atesora León serían el sueño de cualquier coleccionista. Enumerar las veces que ‘trabajé’ allí me parece una especie de alarde de mal gusto....», llegó a confesar a este periódico.

La exposición intenta presentar la nueva cara de Eirk el Belga, sin ocultar quién ha sido y cómo «las tablas góticas pertenecen a la época en la que el ladrón más buscado era un experto en arte gótico y románico, hasta tal punto de representarlo en su pintura», según Carnevale.

No fue, ni mucho menos, el Robin Hood del arte que muchos han querido ‘pintar’. Llegó a dar más de 600 ‘golpes’ en Europa sin que le pillaran. Al final, le cazaron y se fugó de una cárcel alemana en 1975 y se trasladó a España, donde aprovechó las insuficientes medidas de seguridad de iglesias y monasterios para cometer algunos de los robos más importantes de nuestra historia. León fue una de las provincias más castigada por El Belga, que en 2012 publicaba un libro de memorias en el que detallaba su vida de ladrón y sus contactos en la Iglesia y con exquisitos coleccionistas de arte que le hacían ‘encargos’.

«Sólo puedo decir que en aquellos tiempos, para mí muy lejanos, siempre trabajé por riguroso encargo y siempre para coleccionistas, que es el colectivo humano más altivo, exigente y quisquilloso....», aseguró entonces. Únicamente se le resistió la Biblioteca Vaticana, aunque durante algún tiempo planeó cómo robarla, «y era factible», dijo.

La ‘versión’ de la Gioconda de Erik el Belga 

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