miércoles 13.11.2019
Universidad

Román Álvarez agavilla sus ‘Churras y merinas’

El leonés, catedrático de la USAL, presentó ayer su nuevo libro
Román Álvarez en su biblioteca de Abelgas. BRUNO MORENO
Román Álvarez en su biblioteca de Abelgas. BRUNO MORENO

ana gaitero | león

 

Churras y merinas, el nuevo libro de Román Álvarez, leonés catedrático de Filología Inglesa en la Universidad de Salamanca, ya está desde el verano en la biblioteca panadera de Abelgas, una curiosa iniciativa en su pueblo natal de la comarca de Luna abierta al público para el disfrute de la lectura.

 

Pero ayer hizo su presentación oficial en Salamanca, en el casino de la capital charra, de este libro en el que la editorial Amarante «agavilla» un total de 180 columnas de opinión publicadas bajo el epígrafe de Churras y Merinas todos los domingos desde hace seis años en La Gaceta de Salamanca.

 

Un título que «tiene que ver con la variedad temática de mis columnas y que además entronca directamente con mis querencias y contenidos de algunas columnas dedicadas al mundo pastoril», explica. Sólo hay un asunto al que Román Álvarez se resiste a poner su mirada. «Creo que nunca he tocado ningún tema deportivo. Hay demasiados expertos», señala.

 

Seis años «sin fallar ni un solo domingo», casi siempre desde Salamanca, pero también desde Abelgas o desde Australia y Nueva Zelanda, han supuesto «una experiencia gratificante y un desafío» para este catedrático, a quien algunos de sus colegas recuerdan como el decano que salvó los estudios de Filología con un plan conocido como ‘Candelabro’ que han copiado en muchas universidades.

 

«Había colaborado con algún periódico para temas universitarios. Pero en el columnismo no tenía experiencia y a los pocos días me asusté», explica. Enfrentarse a la disciplina de «tener preparado un tema todas las semanas me ha servido para educarme a mí mismo: ceñirme a un espacio, repensar el texto, recortar...». El desafío, al final, ha sido entretenimiento y casi divertimento, aunque confiesa que las Churras y merinas que «mejor y más rápido me salen son las que escribo cabreado».

 

Ahora que se ha convertido en «jornalero de la pluma a tiempo parcial», sin vivir, ni mucho menos de esta tinta, «aprecio, admiro y valoro mucho más» la profesión periodística. Y disfruta de crear, aunque sea de vez en cuando, polémica. «Si sirve para que alguien reflexione un minuto o enarque un ceja para mí ya tiene justificación», admite.

 

Los artículos periodísticos son «frutos de efímera existencia», aunque en el proceso de selección para el libro «me ha sorprendido la vigencia de algunas y lo profético de otras».

 

La opinión en la prensa local, apunta, «aporta una enorme dosis de higiene social en este mundo en el que parece que nada es verdad ni es mentira», además de ser fuente de transmisión de cultura no sólo de análisis político.

 

Román Álvarez señala que la pernsa local recoge «lo que sucede en el entorno más inmediato y lo que más le interesa a la gente y las opiniones contribuyen a dignificar y prestigiar el periódico que sigue llegando a todos los pueblos». En este punto reflexiona también sobre el futuro: «Mientras existan los pueblos la prensa local tiene la vida más garantizada». Ahí queda eso.

Román Álvarez agavilla sus ‘Churras y merinas’