viernes. 01.07.2022
| Crítica | Arte |

La senda de las ciudades asustadas

El pintor Ángel Sardina muestra sus collages en la sala Lucio Muñoz como un conjunto de obras que expresan las vivencias del artista
El artista posa en la sala Lucio Muñoz junto a dos de sus obras
Ángel Sardina es artista de largo recorrido interior y hombre de absoluta timidez. Se manera de expresarse es el arte, se muestra enormemente locuaz a través de unas obras ciertamente misteriosas, en las que muy diferentes materiales se unen, en una amalgama imposible, para expresar sin matices de color las vivencias del pintor en su transitar por el complejo mundo actual. El autor divide los trabajos que presenta en la galería Lucio Muñoz de la Delegación Territorial de Junta, en dos parte, a la primera la llama Tras-luz , y a la segunda Ciudades asustadas . Sardina intenta trasmitir, sin intermediario alguno, su visión del mundo y lo hace, por ejemplo, con barcas que son reflejo de la vida que discurre por el mar del tiempo y que a la vez son también emblemático recuerdo de esa migración que fluye de la más absoluta pobreza a un figurado mundo de todos los excesos. Y pinta el artista con fibras recogidas en vaya usted a saber que rincón olvidado, con maderas y con gasas que se transmutan en sugerentes veladuras. Con ellas inventa bolsas para atesorar la memoria, para guardar los recuerdos, y proyecta caminos sin principio ni fin, sendas jalonadas de etéreas insinuaciones, de tenues hilos que ayudan al espectador a caminar por la aventura vital del artista. Los cuadros de Ángel Sardina son en su mayoría de grandes dimensiones y tienen una primera visión desde la lejanía, pero después invitan a una mirada más cercana, más intima, porque en ellos hay muchas citas. Sus Ciudades asustadas, están construidas a base de elementos diminutos que se integran en un paisaje urbano apenas sugerido. Son ciudades silenciosas que esperan tensas la llegada de una tragedia anunciada. Pero Sardina, como un padre amoroso, acaba resguardando sus ciudades del viento helador de la tragedia con pieles que las acogen, las protegen y las aportan el calor de la esperanza. Dice acertadamente Marcos-Ricardo Barnatán a propósito del trabajo de Sardina: «Propongo que los espectadores vean estas piezas pensando en versos, en versos como ráfagas iluminadoras. Su arte nos recuerda el ineludible compromiso de los poetas y los artistas verdaderos de ser guardianes de la memoria hecha palabras y hecha imagen». Ángel Sardina pinta sin pinceles, sus materiales son de lo más variado: cartón, fibra de poliéster, alfileres, lana¿ el artista sujeta estos elementos en el espacio dentro de cajas de madera y vidrio, hasta conseguir que sus arquitecturas permanezcan milagrosamente ingrávidas en el espacio. «El arte -explica el artista- está para defendernos de la vida y, al mismo tiempo, para llegar hasta donde la vida no llega¿ El arte se nutre a menudo de la ironía, lo hace porque los creadores no son predicadores, nos son personas en poder de verdades absolutas, sino individuos que dudan y se hacen preguntas que intentan responder con su obra». Horario: De 11.00 a 14.00 y de 18.00 a 20.00; sábados, de 12.00 a 14.00. Lugar: Delegación de la Junta.

La senda de las ciudades asustadas
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