martes. 28.06.2022

Sergio Ramírez: «Uno es escritor esté donde esté»

El Premio Cervantes nicaragüense habla de literatura y exilio junto al cubano Yunior García y el venezolano Rodrigo Blanco
                      El Premio Cervantes nicaragüense Sergio Ramírez. CHEMA MOYA
El Premio Cervantes nicaragüense Sergio Ramírez. CHEMA MOYA

El exilio de un autor es «una larga tradición provocada por el profundo desacuerdo entre el poder absoluto y la escritura libre», ha asegurado el escritor nicaragüense Sergio Ramírez, que considera que la literatura latinoamericana siempre ha sido «una literatura exiliada».

Sergio Ramírez, Premio Cervantes 2017, participó ayer junto con Yunior García Aguilera, dramaturgo y activista cubano, y el autor venezolano Rodrigo Blanco en un acto sobre la literatura y el exilio dentro de la Feria del Libro de Madrid, donde han hablado de la experiencia de escribir alejados de sus respectivos países.

«Salí de Nicaragua en mayo del año pasado sin saber que no iba a poder regresar, dejé mi casa abierta, mis libros. Mi última novela fue prohibida en Nicaragua, se dictó enseguida una orden de prisión contra mí y ya decidí que tenía que quedarme fuera y elegí España para vivir de manera indefinida» hasta que tenga garantía de poder vivir en libertad en su país, ha recordado Ramírez a Efe.

El dictador de turno

Y aunque «uno es escritor esté donde esté», el autor nicaragüense reconoce que el exilio en muchos sentidos afecta a la escritura: «Uno ve su país, que es la fuente primaria del material literario, desde lejos, con otros ojos. La distancia siempre empequeñece las cosas o las agranda, cambia la perspectiva, y entonces hay que contar con eso como material nuevo de la escritura».

Para Sergio Ramírez, hay un «desajuste profundo entre la libertad y el sesgo autoritario que en América Latina se ha ensañado como una enfermedad cruel».

«Y cuando al dictador de turno no le gustan las palabras o mete en la cárcel a los escritores o los asesina, o los exilia, o les prohíbe las palabras, prohíbe la circulación de sus libros. Esto es una lucha entre la libertad y la ambición totalitaria, la que está representada en el exilio de los escritores», recalcó el Premio Cervantes.

En este sentido, consideró que el cierre de la Academia de la Lengua Nicaragüense «es un verdadero disparate que solo una tiranía puede cometer. Eso de buscar cómo prohibir las palabras ya nos puede dar la idea del delirio que significa», una medida detrás de la que está la «ambición de segar a la sociedad civil, de quitarle todos sus instrumentos de acción».

Pero —ha sostenido-—no es pesimista «porque la democracia en Nicaragua tiene una puerta muy ancha por la que entrar. Cuando se abrirá esa puerta no puedo decirlo, no tengo la bola de cristal pero se abrirá más pronto que tarde».

Sergio Ramírez: «Uno es escritor esté donde esté»
Comentarios