martes. 05.07.2022
Recuerdo a una actvivista

La sombra leonesa de Concepción Arenal

LA BIBLIOTECA NACIONAL rescata en su bicentenario a la escritora, visitadora de cárceles, precursora del feminismo y antiesclavista Concepción Arenal. Su retiro en León es una montaña de escombros.
Las ruinas del molino de Villamartín de Don Sancho que fue propiedad de Concepción Arenal. JESÚS F. SALVADORES

A Concepción Arenal se la conoce sobre todo por vestirse de hombre para acudir a las clases de Derecho y por frases como «Odia el delito y compadece al delincuente». La Biblioteca Nacional de España (BNE) quiere ampliar la imagen de la principal activista del siglo XIX, declarada antiesclavista y defensora de la igualdad entre hombres y mujeres. Sin embargo, en la exposición inaugurada ayer y que recorre los lugares en los que vivió, pensó, escribió y amó la precursora del feminismo —La Coruña, Potes, Armaño, Ferrol, Madrid, Gijón, Vigo— no aparece León.

La muestra, titulada Concepción Arenal. La pasión humanista 1820-1839, con la que se conmemora el bicentenario de su nacimiento y recupera la figura de una de las principales pensadoras del siglo XIX, no se menciona el molino de Villamartín de Don Sancho, donde la escritora buscó refugio. Concepción Arenal, que sigue siendo una gran desconocida, pasó largas temporadas en este inmueble, que ahora es un montón de escombros. Sufre tal grado de destrucción que Hispania Nostra lo incluyó en su Lista Roja hace seis años. La construcción apenas tiene una pared en pie. El edificio lo recibió en herencia la intelectual gallega y lleva años desmoronándose. Hispania Nostra denunció «la pérdida total del molino, cuyo valor arquitectónico y, sobre todo, histórico y simbólico, bien merecería su consolidación. Al menos, como señal de respeto a su antigua propietaria, una mujer extraordinaria y destacada intelectual».

El molino fue propiedad desde finales del siglo XVIII de Ángel del Arenal y Cuesta, y su hija lo heredó a su muerte. Aunque la escritora buscó la inspiración en esta construcción —de un solo piso con cocina, dormitorio, panera, cuadra y oficinas, con una superficie de 234 metros cuadrados—, su hijo acabó vendiéndolo en su nombre en el año 1879 por 7.500 pesetas.

El último legado

Días antes del confinamiento derivado de la crisis del coronavirus el PSOE pidió a la Junta que evitara el derrumbe del molino, «uno de los pocos vestigios que pueden hablar de la infancia de esta feminista referente en España».

En León un centro de día y calles en varias localidades recuerdan el nombre de Arenal, una precursora y un referente imprescindible para mujeres de la generación siguiente, como Emilia Pardo Bazán, Blanca de los Ríos, Clara Campoamor, Margarita Nelken o Consuelo Bergés.

La exposición cuenta con más de 120 piezas originales (manuscritos, fotografías, correspondencia o primeras ediciones) y está dividida en dos espacios de la BNE. El objetivo es rescatar una figura clave de la cultura española en la forja de una conciencia nacional liberal. «Sus contornos tanto biográficos (especialmente biográficos) como intelectuales quedaron rápidamente difuminados, subrayándose únicamente su dedicación a la caridad y su valía en la defensa de una reforma penitenciaria, cuando, en efecto, las cárceles españolas no eran más que unos edificios sórdidos donde los presos se hacinaban de cualquier modo y sin expectativas de reinserción social», destaca la BNE. Pero Arenal llegó mucho más lejos.

La sombra leonesa de Concepción Arenal
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