jueves. 30.06.2022

Damián Castaño se trasladó a vivir a Salamanca a los ocho años, cuando la familia decidió acompañar a Javier en su carrera taurina. «Desde pequeño he ido con él a todas partes, desde que él era novillero». ¿Pudo nacer ahí su vocación? «No lo sé. Desde que tengo uso de razón sé que quiero ser torero».

De la fuerza de Javier, como torero y como persona, de su entereza ante la adversidad y la enfermedad, aprende Damián «cada día. Me da lecciones extraordinarias, no sólo profesionales, sino personales. Es extraordinario cómo se ha sobrepuesto a todos los contratiempos». Hoy siguen juntos, entrenando, compartiendo su pasión, creciendo. «Estamos juntos y me aporta mucho. Estamos muy unidos. En este caso somos más que hermanos, somos amigos, confidentes. Lo es todo».

«Somos más que hermanos»
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